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  Carta Abierta a Valentin Haüy (Pedro Zurita)
 

 

 

Los Ciegos y el Empleo

Carta Abierta a Valentin Haüy con Motivo del 250º Aniversario de su Nacimiento

Pedro Zurita

Mi muy querido Valentín:

Me he enterado de que hace más de dos siglos, tú te rebelaste contra la explotación de personas ciegas en espectáculos muy degradantes como, por ejemplo, el denominado Concierto de San Ovidio, y que ese hecho provocó en ti el firme propósito de crear para ese sector de la población las condiciones necesarias para su educación y el desempeño de un puesto de trabajo digno. Estoy seguro de que te encantará enterarte de que hace muy poco en los Estados Unidos una persona ciega logró superar los obstáculos jurídicos que le impedían acceder a la carrera diplomática, y de esa forma, abrió una vía nueva a todos aquellos que posean las cualidades y la formación pertinentes para lanzarse a una ocupación tan apasionante como ésa. Tengo conocimiento muy directo de que, al menos, dos personas que no ven han ejercido y ejercen todavía con éxito como diplomáticos para sus respectivos países. Me refiero a un alemán y a un panameño. El primero trabajó durante muchos años en la embajada de la República Federal Alemana en Washington, y el segundo viene ocupando desde hace tiempo responsabilidades importantes en las misiones diplomáticas de su país, habiendo estado ya en las embajadas de Panamá, Perú y Bolivia.

No me cuesta ningún esfuerzo imaginar cuán grande sería tu alegría cuando te enteraste de que en Suecia habían elegido a una persona ciega como parlamentario, el cual sería nombrado ministro después. Ha habido también personas en esas condiciones que ocuparon altos puestos de responsabilidad en sus respectivos gobiernos en el Reino Unido, Zambia, Mali y Níger. Ha habido otros que han formado parte - o están allí ahora - de los parlamentos nacionales o regionales en Perú, Japón, Italia, Rusia, Reino Unido, España, etc.

Y cuán inmensa sería tu satisfacción al enterarte de que, en varios países, entre ellos el tuyo propio, Francia, personas ciegas enseñan en universidades o liceos, y que decenas de millares de no videntes desempeñan en numerosos sitios profesiones paramédicas, tales como la fisioterapia, el masaje, la acupuntura, etc. Es oportuno añadir en este punto que muchos han destacado como investigadores en distintas ramas. Y la Informática ha traído consigo una auténtica apertura de nuevos horizontes. Hay personas ciegas que trabajan como programadores en distintos rangos y analistas de sistemas.

Te alegrará sin duda saber que personas no videntes han subido hasta los escalones más altos en las esferas de la dirección y la gestión tanto en la administración pública como en las empresas privadas. En España, por ejemplo, una persona ciega asume la presidencia de una de las cadenas privadas de televisión.

Tú, Valentín, que en tu vida te dedicaste a la traducción e interpretación de lenguas, te sentirás feliz al saber que en varios países, hay personas que no ven nada, o que ven muy poco, que ganan su vida como intérpretes o traductores. Así, por ejemplo, la traducción simultánea al italiano, en la reunión permanente de la Organización Europea de Seguridad y Cooperación en Viena la desempeña desde hace varios años una persona ciega.

Cuán grande sería tu dicha al enterarte de los éxitos artísticos de los compositores y músicos sin vista, tanto en el terreno de la música clásica como en el de la ligera, en Japón, Estados Unidos, Italia, y en otros muchos países. Así, por ejemplo, al menos, en dos ocasiones, personas no videntes representaron a su país en el Festival de Eurovisión.

No, Valentín, los ejemplos que te he citado no constituyen casos aislados, excepciones notables. De manera general, las realidades de tu tiempo, que tanto te hicieron sufrir, se han transformado radicalmente. Los obstáculos y las barreras de entonces han sido en gran medida ya superados. En Italia, varios millares de personas sin vista ganan su vida como telefonistas. Es oportuno afirmar que este sector de actividad es fuente de empleo para muchas personas ciegas en toda Europa, y en este sentido, Francia ocupa un lugar destacado. Más de mil personas no videntes enseñan en escuelas de enseñanza media en Italia, y también hay muchos que desempeñan esta actividad en Francia, Estados Unidos, el Reino Unido y en otras partes del mundo. Actualmente, se encuentran bastante a menudo personas que combinan el uso del teléfono y del ordenador en actividades de televenta o teleasistencia.

Valentín, si viajases por países de µfrica, Asia o América Latina, tendrías la oportunidad de contemplar a varias personas ciegas cultivando los campos, cumplimentando diversas tareas agrícolas y ocupándose del cuidado del ganado. Hace poco, eran muchos los que trabajaban en las fábricas o en talleres, tanto integrados con trabajadores que ven como en cooperativas creadas especialmente para promover su dedicación laboral. Sin embargo, hemos de admitir sin ambages que su número disminuye notoriamente a medida que va imponiéndose la automatización. Ese proceso afecta negativamente a trabajadores que ven y que no ven. No obstante, deseo subrayar el hecho de que en Japón, sobre todo, tú podrías ver a personas que no ven manipulando máquinas herramienta controladas por sistemas informatizados.

En un barrio de Bamako (Mali), te llevarías la sorpresa de descubrir a una persona ciega que repara motocicletas; en Lima (Perú), experimentarías la alegría de contemplar a personas que obtienen su ingreso principal en una ocupación original: la degustación de alimentos y bebidas; en Ecuador, podrías llamar por teléfono en cabinas públicas gestionadas por personas que no ven.

En cualquier caso, querido Valentín, no nos hagamos ilusiones. la batalla por lograr la igualdad de oportunidades en las salidas de empleo está muy lejos de haber sido ganada. Hay un número creciente de casos en que la ceguera complica de manera sensible sus efectos en la personalidad, debido a que se combina con otras discapacidades físicas, mentales o sensoriales. Por otra parte, prácticamente siempre y en todas partes, el hecho de no ver nada o ver muy poco se agrava de forma notoria por concepciones erróneas acerca del impacto real de la discapacidad visual, por prejuicios y actitudes negativas respecto a esas personas. Consecuencia de eso es una discriminación, más o menos patente, que, a veces se refleja en normas jurídicas, que obstaculizan mucho la consecución de una auténtica igualdad. En lugar de considerar a la persona ciega como un ser humano dotado de cualidades individuales y animado por intereses estrictamente personales, es común verlo a través del  cristal de determinados estereotipos. Algunos piensan que las personas que no ven sólo pueden ser músicos o masajistas; otros creen que todos tienen que dedicarse necesariamente a trabajos manuales, como, por ejemplo, la confección de cepillos. En algunos países, se considera que las personas ciegas en el terreno intelectual son aptas, sobre todo, para las letras, pero en Rusia, suele orientárselos al estudio de la matemática y la física teórica. En Alemania, se ha otorgado una atención prioritaria a que las personas ciegas con una formación superior accedan a los puestos de alta dirección en la administración pública o a profesiones jurídicas, pero en ese país, no se acepta que una persona ciega pueda desempeñar su trabajo como docente en un instituto de enseñanza media para niños que ven. En Italia, se sostiene una postura justamente contraria, y en ese país, hay una serie de normas legales que regulan el acceso de estas personas a la enseñanza secundaria, mientras hasta hace poco la ley prohibía su ingreso en la carrera directiva de la administración pública.

Querido Valentín, pese al cuadro optimista que acabo de pintarte tanto en lo relativo a los aspectos cuantitativos como en lo que se refiere al abanico de ocupaciones de veras accesibles, la realidad no es siempre tan halagüeña como podría parecer. Aparte de quienes encuentran colocación en talleres o empresas protegidas, la tendencia inequívoca ha sido que a las personas que no ven se las oriente hacia un número muy restringido de ocupaciones: en Francia, la fisioterapia, la música y la afinación de pianos, la taquimecanografía y la telefonía; en Italia, el masaje, la telefonía y la enseñanza en escuelas ordinarias; el masaje y la acupuntura en Japón, etc. Sin embargo, aun en los casos más optimistas, el porcentaje de personas ciegas paradas oscila entre el 70% y el 90% de las personas en edad laboral en los países desarrollados. Sin embargo, hay excepciones clamorosas a esta regla. En España, el porcentaje de personas empleadas está próximo al 80%, merced al sistema concebido en torno al cupón de la ONCE y a las medidas de protección al empleo aplicadas por la organización española de ciegos, la ONCE, en el conjunto de sus estructuras, servicios y empresas. Los antiguos países socialistas de Europa oriental lograron asimismo importantes resultados cuantitativos gracias al empleo de personas ciegas en empresas, concebidas especialmente para que las personas ciegas tuvieran un puesto de trabajo acorde con sus posibilidades, y que estaban integradas en su sistema de economía de planificación estatal centralizada. Dentro de la transición de esos países a una economía de libre mercado esta opción está ahora sufriendo ajustes dolorosos. Los países anglosajones, sobre todo, los Estados Unidos, han privilegiado la adopción de un enfoque más abierto. Allí, las personas ciegas acceden a un amplio abanico de salidas profesionales gracias al empleo inteligente de las tecnologías nuevas y a una consideración más positiva de las capacidades y motivaciones individuales.

Espero, querido Valentín, que estas reflexiones que me ha suscitado la conmemoración de tu espíritu visionario, nos ayude a superar algunos enfoques demasiado restrictivos, y contribuya a movilizar nuestra imaginación y nuestra inteligencia a fin de enfrentar los desafíos de un mundo sometido a transformaciones profundas.

Creo que no me equivoco, Valentín, al pensar que tú acogerás con verdadero entusiasmo los anhelos que voy a expresar con humildad ante todos los que hoy nos honran con su presencia: 

- Que sea reconocida la individualidad de toda persona ciega como un ser con todas las consecuencias, portador de intereses propios y dotado de capacidades específicas, y que se admita definitivamente el carácter complejo de la ceguera y de la baja visión.

- Que se eliminen de las leyes y reglamentos, y, sobre todo, de la práctica social, todas las medidas discriminatorias que se opongan a la realización plena del potencial de las personas ciegas. Actualmente, países tales como los Estados Unidos, Australia y el Reino Unido, poseen legislaciones que prohiben la discriminación que se base en la discapacidad.

- Que se utilicen las nuevas tecnologías de manera imaginativa e inteligente con objeto de abrir perspectivas nuevas de empleo. En este sentido, es muy conveniente aplicar mecanismos efectivos para que investigadores, diseñadores, fabricantes y organismos de homologación se aseguren desde un primer momento que un producto o un servicio puedan ser utilizados por una persona ciega o con baja visión.

- Que se tenga en cuenta que la ceguera y la baja visión son fenómenos muy complejos. Hay que procurar no tomar en consideración sólo al grupo más selecto, y preocuparnos también de quienes tienen ceguera asociada a otras alteraciones de sus capacidades físicas, mentales o sensoriales. Las dificultades que encuentran este tipo de personas ponen claramente de manifiesto que ha de garantizárseles la aportación de un determinado nivel de protección.

- Que se reconozca el puesto prioritario que merecen la educación (incluida la intervención temprana) y la formación profesional. En este último punto, vale mucho la pena que se examinen con atención y minuciosidad experiencias de integración con estructuras formativas regulares que cuenten con apoyo de recursos pedagógicos y materiales bien organizados, como, por ejemplo, es el caso del centro del Royal National Institute of the Blind (RNIB) en Loughborough (Reino Unido).

- Que se movilicen todos los medios posibles destinados a combatir sin paliativos todo tipo de concepciones erróneas sobre la ceguera y la baja visión, que, en grados variables, constituyen sin duda el mayor obstáculo para el desenvolvimiento personal.

Tuyo afectísimo,

Pedro Zurita

París, 14 de noviembre de 1995

 
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