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  Currículum Vitae (Lita Pérez Cáceres)
 

 

 

Currículum Vitae

Lita Pérez Cáceres (1940)

Sr. Gerente de Venta

"Tienda La Coqueta"

Ciudad

Señor Gerente de Ventas, antes que nada me disculpa por dirigirme a Vd., pero en el aviso que salió no figuraba su nombre. Sabe, mis padres me enseñaron que a la gente había que llamarla por su nombre, como por ejemplo, doña Engracia, doña Micaela y así por el estilo. Pero ellos eran campesinos y acá en la ciudad es diferente.

Le escribo por ese empleo que anda ofreciendo. Cuando leí que tenía que enviar mis datos personales en una carta manuscrita, busqué la palabra en el diccionario y me hallé mucho al saber que no necesitaba pedirle ayuda a mi hija Alina. Ella sí que sabe escribir a máquina: A veces, la visito en su departamento y me dice: Mamá, sentate por ahí que no te puedo atender porque estoy muy ocupada. Veo que sus dedos se mueven muy pero muy ligeros y hacen un ruido agradable con las teclas.

Pero me estoy saliendo del tema, como diría mi finado marido. Sabe don Gerente que yo quiero ser vendedora de salón. Ay, me gustó tanto ese título: VENDEDORA DE SALÓN.

Pienso que voy a servir porque siempre anduve vendiendo algo; cuando era jovencita los pañuelitos de ahó-poí que bordaba mi mamá... después de casarme hacía pastelitos y los ofrecía a mis vecinos y a los albañiles que trabajaban cerca de mi casa. Es que tenía que ayudar a mi marido para poder dar de comer a nuestros hijos y mandarlos a la escuela. Él siempre me decía que no quería que sean "unos burros como vos". No vaya a pensar mal, no fue malo, un poco autoritario a lo mejor, pero eso le venía de trabajar en la Policía. Era muy serio, se reía raras veces y la gente del barrio no le quería. Pero se mataba trabajando, casi siempre volvía de madrugada con los ojos muy rojos y de mal humor. Solamente se ponía cariñoso cuando les hablaba a sus cardenales. Si Vd. lo hubiera escuchado don Gerente... tenía cuatro en la jaula de hierro. Les compraba alimentos especiales y lechuga... y frutas; cuando estaba con ellos su carácter variaba, le cambiaba la voz. A mí me gustaba escucharlo y me hacía la distraída y me quedaba cerca... hasta me ilusionaba pensando que me hablaba a mí. Mire, no crea que conmigo era malo, me pegó algunas veces y me lastimó, pero le doy la razón porque yo era muy contestadora.

Volviendo a lo de vendedora de salón, me gusta la idea de no tener que estar a la intemperie... ¿Se dio cuenta de que yo también uso palabras difíciles? Las aprendí con mi patrona la señora Lucía de Lamermour, una gringa de muy buen corazón que me da trabajo de lavandera y planchadora. Ella me aconsejó que leyera los diarios, las revistas. Me dijo que yo soy muy inteligente, además de ser guapa y honrada, y que tenía que progresar. Dijo que le causa tristeza verme trabajar de sol a sol a mi edad. Y ahora que hablo de edad aprovecho para decirle que tengo cincuenta años, como verá no estoy muy vieja y gracias a Dios soy sana. Desde que Ciriaco tuvo ese accidente y falleció, yo quedé sola. Mis hijas están casadas y mi hijo se fue a vivir a la Argentina y me escribe muy raras veces. No tengo casa propia, vivo en una pieza y con lo que gano lavando y planchando alcanza para pagar el alquiler y para comer.

Por eso, don Gerente, me animo a ofrecerme como candidata a su empleo, aprendí a ser amable con la gente para que tuvieran deseos de comprar lo que ofrecía y también aprendí a callar mis rabias y a disimularlas con una sonrisa.

¿Qué le parece mi propuesta? Por favor contésteme pronto.

Petrona Viuda de Figún.

Ah, disculpe si no le mando el Currículum Vitae que pide... No sé lo que es.

 

 

 

 
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