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  El Braille y el Placer de la Lectura (Carmen Bonet Borrás)
 

 

 

 

El Braille y el Placer de la Lectura

Carmen Bonet borrás

Novática 169 (junio del 2004): sección "Personal y transferible" (bloque Sociedad de la Información)

 

¡Advertencia!: Las imágenes que ilustran la versión original del presente artículo, no aparecen aquí, dado que en la copia que obra en mi poder y que os ofrezco, tan sólo figura el texto correspondiente a cada una de ellas que, por supuesto, se conserva para la máxima información posible de aquellos lectores que se sienten conmigo y con Carmen bonet

alamordelalumbre.es.tl

 

El braille y el placer de la lectura: los ciegos queremos seguir leyendo con los dedos

Carmen Bonet Borrás

Técnica de Sistemas en IBM España, miembro de la ONCE, miembro del Grupo Trabajo sobre Informática y Discapacidades de ATI

 

Resumen: en este artículo la autora describe su larga experiencia como usuaria de Braille, el lenguaje para ciegos, así como de dispositivos tecnológicos de ayuda a los mismos. La autora expresa su amor por el Braille y su convicción de que, a pesar de todos los importantes avances tecnológicos que se están produciendo en este campo, este lenguaje seguirá siendo una herramienta esencial, de placer y cultura, para el desarrollo humano e intelectual de las personas que sufren dediscapacidad visual.

Palabras clave: ceguera, discapacidad visual, experiencia personal, lenguaje Braille, tecnologías digitales de apoyo a las personas ciegas.

 

1. Presentación

Este artículo ha sido redactado en base a la experiencia personal de muchos años, transitando como profesional de la informática, y como usuaria de herramientas específicas para deficientes visuales, por mi condición de ceguera total (ver foto de la autora en la figura 1). Soy pues usuaria experimentada, pero no experta en discapacidades y nuevas tecnologías.

Figura 1. Foto de la autora a los 6 años de edad, para el carnet de la ONCE.

 

2. ¿Qué es el Sistema Braille?

Probablemente, cuando el francés Louis Braille, allá por la primera mitad

del siglo XIX, siendo apenas un adolescente, sentó las bases del sistema de lectoescritura que tomó su nombre, el sistema Braille, consistente en un código de representación de las letras por medio de puntos en relieve (figura 2), no fuera consciente de que dos siglos después seguiría siendo un tema de interés y de actualidad, tan importante como para merecer la atención de todos ustedes en esta revista. Durante todo este tiempo, los ciegos de todo el mundo nos hemos servido del método Braille para leer y escribir, sin que haya surgido ninguna otra propuesta que lo reemplace.

Figura 2. El alfabeto Braille (Fuente: Fundación Caragol).

Y desde mi punto de vista, esto no es casual, esto es debido a que, disfrutamos de un sistema inmejorable. Careciendo de la vista, nada más adecuado para leer que las manos y, siendo el dedo como es, ni podemos utilizar letras más pequeñas o más finas, ni de trazo más complicado.

Recuerdo ahora el Optacon (Optical-to-Tactile Converter), que podemos considerar probablemente como el primer dispositivo que la tecnología electrónica puso a disposición de las personas ciegas. Se trataba, y de hecho se trata, porque el mío todavía sigue estando en uso, de una máquina (figura 3) desarrollada en el año 1963 en la Universidad de Stanford, California, por el Prof. John Linvill, cuyo funcionamiento consiste en hacer vibrar, sobre una placa en la que se apoya la yema del dedo índice, una serie de puntos que se corresponden con la forma de la letra, según está dibujada en el papel. Pues bien, este dispositivo tuvo una vigencia muy corta; llegó al mercado a finales de los 70 y nos sirvió a algunos durante un tiempo. Fue la herramienta con la que inicié mi andadura informática y profesional, y, sin embargo, a pesar de su gran valor intrínseco, al facilitar a la persona ciega la lectura de textos en su versión en tinta directamente, su uso ha sido relegado no por otra razón que su rendimiento, que podríamos calificar de escaso. Debido a la complejidad de la forma de las letras, debido a las variables introducidas por la diferente calidad de impresión, diferente tipo de papel, etc., la velocidad de lectura alcanzada por la mayoría de los usuarios era insuficiente para cubrir con satisfacción las necesidades habituales. Y con el tiempo, otras tentativas de acceso a la lectura lo han ido desplazando. Mientras tanto, el Braille permanece.

Y además de permanecer, se mantiene vivo, se renueva y crece con las nuevas tecnologías.

Figura 3. El dispositivo Optacon (versión de 1978).

Con la llegada de la informática, surgió el concepto de Braille computerizado y se abrió toda una nueva perspectiva. El número de caracteres diferentes que pueden representarse con 6 puntos, es de 64; para la literatura, sirviéndose del truco de duplicar signos en algunas ocasiones, era suficiente, no así para la informática, donde, para empezar, lo de duplicar caracteres está especialmente contraindicado porque produce un desajuste entre el original y la representación (pantalla, línea Braille), que puede dar problemas, pero además hay muchos más caracteres a representar, con lo que se pasó a Braille de 8 puntos, 256 caracteres, que ya va siendo otra cosa.

Pero tenemos un tema abierto en el Braille: cada país hizo sus tablas de correspondencia de caracteres y sería muy deseable una puesta en común, que unificara criterios y que superara las diferencias por país tanto cuanto sea posible. Recientemente he tenido noticia de que la ONCE vuelve a retomar este problema, así que espero que se mejore en este punto.

Otro aspecto novedoso del Braille lo constituyen los nuevos métodos que se van ensayando para conseguir relieve. Lo estándar viene siendo perforar el papel, pero una y otra vez se buscan alternativas y poco a poco van obteniendo mejores resultados. Me refiero a nuevos métodos de serigrafía, consistentes en pegar al papel minúsculas gotas de sustancias plásticas, muy especiales, con lo que se obtiene un relieve igualmente legible. Esta técnica se está utilizando para tarjetas de visita, por ejemplo, y quizá sea una buena alternativa para ciertas situaciones como etiquetado sobre cartón, u otras donde el texto sea corto y repetitivo.

2.1. ¿Quiénes utilizan el Braille?

El Braille es el sistema de lectura y escritura de todos aquellos deficientes visuales cuyo resto de visión no alcanza para utilizar el sistema común de las personas sin deficiencia visual. También debemos incluir en este grupo a los deficientes visuales que aun pudiendo manejar el bolígrafo, su diagnóstico oftalmológico reconoce un cierto riesgo de disminución o pérdida de dicho resto visual.

Es verdad que existe una cierta relación entre la edad y las dificultades de aprendizaje del sistema Braille debido a razones fisiológicas, pues el tacto no se desarrolla de igual manera en el dedo de un niño que en el dedo de una persona adulta, lo cual provoca, a veces, un cierto rechazo en algunos individuos del grupo de adultos con ceguera sobrevenida, pudiendo ocurrir incluso que si la ceguera sobreviene a una edad muy avanzada, el tacto no se desarrolle lo suficiente como para manejar el Braille, pero, en todo caso, siempre hay que intentarlo, puesto que no es menos cierto el hecho de que todas las personas, ciegas o no, deben tener un sistema de lectoescritura y hay que evitar por todos los medios a nuestro alcance que las personas adultas que pierden la visión se conviertan en lo que hemos dado en llamar analfabetos funcionales, es decir, que sabiendo leer y escribir, carecen de la posibilidad de ejercer esta función y, por lo tanto, hay que hacer especial hincapié en vencer su resistencia, cuando la haya, e involucrarles y comprometerles en el aprendizaje del Braille poniendo a su disposición todas las facilidades posibles.

Hay además un colectivo, el de las personas sordociegas, para las que el uso del sistema Braille es algo aún más vital, dado que no pueden utilizar la alternativa de escuchar como medio sustitutivo de la lectura para acceder a la palabra escrita.

Otro grupo de personas ciegas que lo tendría muy difícil sin el Braille es el de los profesionales y estudiantes de música. Si la notación musical resulta compleja de por sí, a la hora de poner en puntos toda la información que va en un pentagrama, no puedo ni imaginar lo que sería una partitura "escuchada" para su estudio.

2.2. El Braille y la vida diaria

¿Pero tan importante es el Braille?

El Braille es conveniente, necesario o imprescindible, según el caso, desde primera hora de la mañana hasta la hora de acostarse. Si, como yo creo que debe hacerse, nos proponemos dar a la persona ciega el mayor grado posible de autonomía en la vida diaria (además de en cualquier otra faceta), dicha autonomía será tanto más viable y cierta cuanto mejor se conozca el medio y más se pueda prescindir de la ayuda de una persona que ve.

Así, si lo primero que hacemos al levantarnos es ir a la ducha, ¿qué mejor que identificar el bote de jabón o de crema para el pelo por su nombre escrito en Braille sobre el envase por el mismo fabricante? Si quiero no equivocarme entre dos pantalones similares, para combinar correctamente con el jersey de color adecuado, ¿qué mejor que marcar con Braille el color de las prendas que pueda ser complicado diferenciar? Si entre la leche entera y la descremada quiero elegir cuál voy a tomar o reconocer el disco que deseo escuchar, tendré que etiquetarlo y tendrá que ser en Braille claro, porque no se me ocurre otra forma de hacerlo. Y así sucesivamente a lo largo de todo el día.

Alimentos envasados, conservas, refrescos... deberían llegar al mercado con su correspondiente etiqueta o marca Braille y muy especialmente el apartado medicamentos por lo arriesgado que puede llegar a ser una equivocación.

A base de tesón y esfuerzo, utilizando a tope la memoria, intentando ser muy ordenado y sistemático, e imponiendo a las personas con las que convivimos esas mismas actitudes, paliaremos la carencia que significa no poder leer, pero es indiscutible que la correcta identificación de objetos de nuestro entorno es un factor importante para la calidad de vida.

Pues bien, esta pretensión no es en modo alguno una fantasía. Los productos Pescanova o Doña Jimena, el jabón Sanex o alguno de los modelos de lavadora Newpol y varios medicamentos, han hecho ya realidad esta propuesta. Se trata de insistir para que no sean una excepción. Un buen ejemplo a seguir es el de los ascensores: existe una normativa que deben cumplir sobre medidas de seguridad, dimensiones, tablero de mandos... y es muy grato acudir a un lugar y poder llegar hasta la puerta aunque no esté en la planta baja.

A nosotros, personas ciegas, nos corresponde manejar el Braille y hacer útil ese esfuerzo. Y ya, de paso, evitaremos tener que cambiar el menú porque hemos abierto una lata de judías verdes en lugar de una lata de tomate para los espaguetis.

La lectura, como medio de acceso a la cultura, al estudio y en general, como actividad de ocio, forma parte también de la vida diaria, y si se puede leer en Braille, qué mejor manera de hacerlo.

2.3. Leer escuchando

¿Es que escuchar un libro grabado no es leer?

Si consultamos en el diccionario de la Real Academia Española en su edición del año 2001, el significado de las palabras leer, oír, escuchar

LEER

Leer (Del lat. legere).

1. tr. Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.

2. tr. Comprender el sentido de cualquier otro tipo de representación gráfica. Leer la hora, una partitura, un plano.

3. tr. Entender o interpretar un texto de determinado modo.

OÍR

Oír (Del lat. audire).

1. tr. Percibir con el oído los sonidos.

ESCUCHAR

Escuchar (Del lat. vulg. ascultare, lat. auscultare).

1. tr. Prestar atención a lo que se oye.

...Observamos que de acuerdo a las dos primeras acepciones de la palabra leer, la respuesta sería no, pero conforme a la tercera acepción, podemos contestar que sí. Pues bien, ambas respuestas, lejos de ser contradictorias, son complementarias. No se trata de confrontar, sino de sumar. Lo que es prioritario, por encima de cualquier otra consideración, es acceder a la información, y no hay nada que objetar al hecho de que, si estamos conociendo el contenido literal de un libro, podemos decir que lo estamos leyendo, sea cual sea la manera de acceder a dicho libro; ahora bien, por aquello de que todo es relativo, yo me quedo con escuchar mejor que con nada, pero mejor, mucho mejor, leer que escuchar.

Lo ideal sería que cada usuario pudiera elegir, cosa que no ocurre muy frecuentemente. Después de una larga experiencia de hacer ambas cosas, tengo claras mis prioridades y debo admitir que a pesar de que hay ocasiones en que decido leer escuchando, son las menos, porque se pega mejor uno al libro con las manos que con las orejas.

Lo característico del ser humano es su capacidad de pensar y de expresarse por medio del lenguaje; leer y escribir son, junto con hablar y escuchar, formas de expresión del lenguaje a las que no debemos ni podemos renunciar.

Leer por nuestros propios dedos nos capacita para leer a nuestro ritmo, con nuestra entonación, nos permite apreciar la lectura por su grafía y su contenido, creando ese doble vínculo con lo escrito que de ninguna otra manera puede conseguirse. Leyendo a través de nuestros oídos dejamos, primero, de conocer cómo se escribe, y segundo, perdemos cierta parte del contenido, puesto que el texto ha sido ya "entonado", esto es, "interpretado" en parte por el lector, y no digamos ya, si quien, o por mejor decir, si lo que lee es una máquina ( y con esto vamos ya avanzando hacia la tan importante tecnología); entonces dispondremos ya de la funcionalidad, pero lo que es el placer ... En mi caso al menos, si lo que tengo que leer es mínimamente complicado, contiene muchas cifras o requiere un cierto análisis, una memorización o estudio, el leerlo en Braille me permite dar un rendimiento incomparablemente superior al que consigo escuchando ese mismo texto; lo de escuchar puede valerme sólo cuando se trata de una lectura fácil y superficial porque me resulta muy difícil evitar las distracciones, y a poco cansada que esté, me da un sueñecito... la mar de dulce si el lector tiene una voz agradable. Esta opinión la he contrastado con muchos compañeros, y todos aquellos que manejamos el Braille con una mínima soltura, coincidimos.

Y por cierto, lo de leer con las orejas puede venir muy bien para acompañar una buena sesión de planchado; vamos, ¡que para todo hay ocasiones!

 

3. La tecnología al servicio de los lectores discapacitados visuales

3.1. ¿Para qué puede servirme la tecnología a la hora de leer?

En mayor o menor medida, la tecnología está ya hoy presente en la vida diaria de todos los ciudadanos, deficientes visuales incluidos, influyendo, no siempre y no sólo para bien, pero influyendo, y no poco, en todas nuestras actividades. Sociólogos habrá que se ocupen de evaluar y estudiar esta influencia general. En esta comunicación me limitaré a analizar, dónde estamos y a dónde querríamos ir, en lo que a textos y acceso a ellos se refiere. Y lo primero que hay que señalar es, precisamente que este tema no puede aislarse del contexto general.

Hoy por hoy nos servimos de tecnología para todas las actividades vinculadas a la lectura:

a.. Para producir material de lectura

b.. Para producir mecanismos de lectura alternativos al papel o al casete

c.. Para cambiar radicalmente la forma de leer: hojear, consultar...

La producción bibliográfica, tanto en Braille como en tinta, está absolutamente ligada a la tecnología, y el usuario ciego que desee disponer del material producido tendrá igualmente que evolucionar y ampliar sus modalidades de lectura, añadiendo al papel o el casete otros dispositivos especializados o, lo que sería mejor aún, el propio ordenador, a pesar de que ello implica el esfuerzo adicional de adquisición de conocimientos para el manejo de la informática y sus adaptaciones para personas ciegas o deficientes visuales (a nivel de usuario, naturalmente; no a nivel de experto, que eso lo dejamos para los productores). Partiendo de la base de que todo el material publicado existe en soporte informático, si tal soporte fuera accesible para las personas ciegas podría deducirse que tenemos a nuestra disposición todo lo publicado. Pero la cuestión no es tan sencilla.

3.2. ¿En qué soporte debe estar una publicación para que un deficiente visual pueda leerla?

Excedería con mucho el alcance de este trabajo un análisis sobre la variedad de posibilidades que existen en cuanto a soporte informático: formato texto, formato gráfico, fichero Internet (básicamente HTML), maquetado para impresión, ... Esto depende de la voluntad del productor, ya que existe todo tipo de herramientas de manipulación que convierten cualquier fuente de entrada -- por teclado, por escáner, por voz -- al formato elegido, conforme a diferentes criterios, gusto personal incluido.

Dejemos que esta parte del problema la traten las herramientas que sirven de interfaz entre el ordenador y la persona deficiente visual y limitemos nuestro punto de partida a la oferta que en cada momento nos otorguen dichas interfaces. Y esto condicionado a la herramienta de interfaz que utilicemos, que a su vez es dependiente del sistema operativo, y hasta el propio ordenador (tipo, marca) influye también. Es decir, que hay que ser muy prudentes y no hacer afirmaciones absolutas sino moverse en términos de probabilidades. Actualmente, e insisto en lo de actualmente, porque este asunto es muy cambiante dada la dinámica enloquecida que llevan los programas e incluso los mismos sistemas operativos, podemos alcanzar información en soporte Word Microsoft, Wordpad, Notepad, PDF, TFL, Daisy, HTML y otros.

3.3. ¿De qué ayudas puede disponer un deficiente visual?

Dependiendo de muchas razones, tales como resto visual, conocimientos informáticos, disponibilidad económica, formación, preferencias personales, cada usuario procurará leer de la manera que le sea más fácil o agradable, y para ello podrá elegir entre distintos tipos de interfaces:

a.. Magnificador de pantalla instalado en el ordenador.

b.. Lector de pantalla por voz instalado en el ordenador.

c.. Línea Braille conectada al ordenador.

d.. Impresora Braille para producir libros en papel.

e.. Dispositivo especializado por voz.

f.. Dispositivo especializado por Braille.

g.. Navegador Internet por voz instalado en el ordenador.

Cada tipo de interfaz tiene unos pros y unos contras que no voy a analizar exhaustiva y sistemáticamente, pero que sí comentaré y de los que daré algún ejemplo, siempre centrándome en la lectura como objetivo.

No por obvio quiero dejar de decir que no hay un tipo de interfaz mejor que otro, sino que cada lector debería poder utilizar la interfaz que mejor se adecue a sus circunstancias particulares.

La oferta existente hoy en día cubre todas las facetas posibles; ahora bien, sin necesidad de profundizar apreciamos de inmediato que el Braille está en desventaja respecto de la voz. Mientras los lectores de pantalla por voz se sirven fundamentalmente de tecnología ordinaria aplicada a este fin, el Braille requiere al menos en parte, tecnología asistiva, es decir, exclusiva, lo que al final trae como consecuencia una diferencia de costes muy importante. Si a esto añadimos que todos los usuarios de Braille (o casi) pueden también escuchar ... el resultado se materializa priorizando la voz. Si hablamos de dispositivos específicos para ciegos, aquí si que la oferta de voz supera con mucho, tanto en cantidad como en precio, a la oferta con Braille. El número de Brailles hablados que circula por ahí, puede estar en una proporción de ciento por uno respecto al dispositivo de la misma firma que lleva salida Braille. Y en asuntos como éste ni el número de usuarios, ni el coste, deberían ser prioritarios a la hora de investigar y llevar ayudas al mercado, o transcribir libros al Braille, sino que habrá que promover los mecanismos adecuados, vía subvenciones estatales, o de otras entidades idóneas, como puede ser la ONCE en España concretamente, que sirvan para contrarrestar este efecto y, por lo tanto, que no permitan que el Braille quede relegado a quienes sean a la vez deficientes visuales y ricos, circunstancias que no necesariamente han de ir unidas.

3.4. ¿Qué líneas Braille o impresoras se ofertan actualmente?

La línea Braille es un dispositivo conectable al ordenador que sirve para que pueda leerse en Braille, valga la redundancia, el texto que aparece en la pantalla. Su tamaño dependerá del número de caracteres que pueda representar a la vez (20, 40, 70, 80). Su peso ha ido aligerándose y hoy en día ya no son tan pesadas como en sus comienzos. Normalmente no disponen de baterías, aunque hay alguna en el mercado que sí las tiene. Si hablamos de 70 u 80 caracteres, podemos decir que son transportables, pero no tanto portátiles. Cada celdilla es un elemento independiente dentro de la línea.

Se monta utilizando unos componentes cerámicos muy resistentes que son lo que encarece fundamentalmente este dispositivo. Las líneas de 20 caracteres suelen utilizarse para dispositivos especializados como anotadores, agendas.

Para el uso del ordenador suelen recomendarse las grandes, que actualmente tienden a ser de 70 caracteres en lugar de 80, porque esa reducción del 12,5% permite reducir el precio, peso y tamaño, y para el entorno Windows se considera suficiente.

En España el proveedor de líneas Braille es la ONCE, que hace sus propios montajes y las distribuye sólo dentro del país. Hoy oferta su modelo Eco Plus, de 80 caracteres, que se muestra en la figura 4 (las más pequeñas se han descartado por su peor relación calidad/precio). Próximamente sacará a la venta la línea Satélite, de 70 caracteres, por un precio en torno a los 4.500 euros. Las primeras líneas Braille que salieron al mercado se conectaban al ordenador vía hardware, es decir, por medio de tarjeta; hoy en día se ha cambiado el diseño y se manipulan a través de software, supeditadas al lector de pantalla, es decir, que es el lector de pantalla quien controla este dispositivo y, por tanto, para usar Braille hay que empezar por manejar el lector de pantalla que nos proporciona voz, lo que influye para que muchas veces ya no se dé el paso de "añadir" el Braille; exige además que exista el controlador (driver) que permita al lector de pantalla el reconocimiento de la línea, es decir, que la elección habrá que hacerla entre las líneas Braille que conoce el lector de pantalla previamente elegido.

Figura 4. Línea Braille Ecoplus 80.

La ONCE ha distribuido ya, entre sus afiliados, bien en venta (los menos), bien como adaptación de puesto de trabajo, bien como adaptación al puesto de estudio, unos 1.500 lectores de pantalla con software Jaws, de la empresa Freedom Scientific, que es el que se ha seleccionado y al que se le da soporte, con aproximadamente unas 1.100 líneas Braille.

Respecto a impresoras, la ONCE, esta vez sí a nivel internacional, oferta un modelo personal, la Portathiel, que imprime interpunto a 14 caracteres por seg. por un precio en torno a 1.500 o 2.000 euros, dependiendo del cliente. Y un par de modelos profesionales, Impacto Texto, que da una velocidad de 250 caracteres por seg., es decir, unas 800 páginas por hora, sin regleta de gráficos, y la Impacto 600 que se fabrica bajo pedido, algo más lenta, pero con regleta de gráficos. Para ambas el precio oscila entre 13.000 y 14.000 euros. La gama media está sin cubrir actualmente, aunque siguen funcionando impresoras Thiel más antiguas que cubren éste área.

Algo que ha resultado muy sorprendente es que, después de los años que el sistema Windows lleva dominando el mercado, la disponibilidad de controladores (drivers) para impresoras bajo Windows es relativamente reciente. Los centros de producción bibliográfica de la ONCE están trabajando todavía bajo MS-DOS, aunque tienen planificado ya el cambio a Windows.

3.5. ¿Qué aportan a un deficiente visual, las nuevas formas de lectura?

Los libros Braille han sido, son y serán por siempre, grandes y hermosos, por lo tanto sigue siendo prácticamente imposible contar con una biblioteca de libros Braille en casa. Ahora bien, si el soporte es un CD ¿cuántos libros podemos guardar? Más que muchos, valga la expresión. Y si ese CD lo leemos a través de un aparato X que nos dé Braille, habremos encontrado una primera ventaja enorme. Si además, alguno de esos CD lo que contienen es un diccionario o una enciclopedia, habremos encontrado una segunda ventaja increíble: poner libros de consulta al alcance de la mayoría de los ciegos.

Es un cambio sustancial que verá rentabilizado de manera muy especial el colectivo de estudiantes.

Otro punto importante de mejora fundamental es la posibilidad de acceder al contenido del libro por el punto deseado, un capítulo o el índice y, en general, moverse por dentro del libro con una soltura que son inimaginables en una cinta de casete o un libro en papel.

En resumidas cuentas, gracias a la tecnología, podremos y de hecho, podemos ya leer más y mejor, así que el esfuerzo que pueda suponer una manipulación más compleja está más que compensado.

 

4. Bibliotecas digitales

4.1. ¿Dónde pueden encontrarse libros en soporte informático (incluido Internet)?

No se me ocurre ningún tema del que no haya información y documentación en Internet. Así que seguro que en Internet hay libros. Y así es. Hay diversas páginas donde pueden encontrarse libros, conforme a diferentes criterios, en diferentes formatos, etc. etc., pero libros, y no pocos por cierto. Pero no exclusivamente en Internet. También hay otras modalidades. Contaré lo que como usuario interesado en leer y en tecnología conozco, y vaya por delante la propuesta de que se proceda a un estudio exhaustivo y ordenado de lo que ya hay, para aprovechar los esfuerzos que se están haciendo por diversos grupos y caminos, en pro de crear bibliotecas digitales, difundir su existencia y conseguir que las personas ciegas dispongan de un fondo bibliográfico amplio y abundante.

Valoro positivamente todos los esfuerzos que se hacen por parte de la ONCE y otras instituciones que atienden esta tarea para que los ciegos podamos leer, pero no es un secreto para nadie la enorme desproporción entre el número de libros publicados y el número de ellos que están a disposición de las personas ciegas, y el tiempo que habitualmente hay que esperar, desde que se desea leer un libro hasta que se consigue, máxime si el libro es de reciente publicación. O la enorme carencia de diccionarios o enciclopedias o libros de consulta en general.

4.1.1. Algunas referencias de obras literarias en línea

El Centro Virtual Cervantes (Instituto Cervantes) tiene publicadas, entre otras, las siguientes obras en su colección "Clásicos hispánicos":

a.. Anónimo: Historia de Enrique, fi de Oliva. Edición crítica de José Manuel Fradejas Rueda. Texto e edición basados en la edición príncipe de 1498.

b.. Gustavo Adolfo Bécquer: Rimas. Edición crítica y anotada a cargo de Luis Caparrós Esperante.

c.. Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha. Edición crítica y comentada del Instituto Cervantes a cargo de Francisco Rico.

d.. Lope de Vega: El perro del Hortelano. Edición de Rosa Navarro Durán.

e.. John Minsheu: Diálogos. Edición del Instituto Cervantes a cargo de Jesús Antonio Gil. Libro bilingüe, originalmente, que sirvió para enseñar castellano en la Inglaterra de los Tudor. La primera edición es de 1599.

Además el CVC publica en la Red una antología de textos como lecturas recomendadas destinadas a los alumnos de español como lengua extranjera. La sección se llama lecturas paso a paso.

Hay otras bibliotecas digitales en español en la Red, de las cuales la más conocida es la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, con su apartado infantil y juvenil. Citaremos también Libros en Red y El Aleph.com.

4.2. ¿Podré leer, legalmente, todo lo que quiera?

Una cuestión importante que tenemos que resolver, al menos en España, es el asunto de los derechos de autor. Hay que crear primero los cauces legales imprescindibles y, en paralelo, promover acuerdos con las editoriales, con los propios autores si fuera necesario, para encontrar una solución para que cada vez que se publique un libro, éste sea transferido por la vía que se acuerde, a esa biblioteca digital accesible a las personas ciegas, donde se le haga las conversiones o adaptaciones procedentes, para garantizar su protección y su accesibilidad. A mi entender, esto es hoy absolutamente viable con los medios tecnológicos que hay, aunque no sea necesariamente sencillo.

4.3 ¿Existe ya alguna biblioteca digital para deficientes visuales?

Aunque, por el diferente grado de implementación según los países, haya que matizar, la respuesta a esta pregunta es sí. Ante la evidente necesidad, en 1996 se creó el llamado Consorcio Daisy, que nacía con una misión muy concreta: definir una norma internacional para la producción, intercambio y utilización de la nueva generación de "Libros Hablados Digitales".

Se decidió crear el estándar denominado Daisy, acrónimo en inglés de Sistema de Información basado en Audio Digital. Este estándar debe cumplir las especificaciones en cuanto a la información textual y a su estructuración, definidas por la normativa publicada por el World Wide Web Consortium. El consorcio es una organización sin ánimo de lucro y durante estos años, a través de empresas contratadas para ese fin, ha ido desarrollando las herramientas necesarias para la producción y distribución de libros hablados digitales, desde las estaciones de trabajo, hasta las herramientas para la conversión de los antiguos libros hablados analógicos y los nuevos sistemas de reproducción que se van a necesitar.

Dentro del consorcio existen dos tipos de miembros, los de pleno derecho (como la ONCE), y los asociados. La diferencia entre ambos tipos de miembros fundamentalmente está en los derechos de uso del software que se desarrolle a través del consorcio. Para los miembros de pleno derecho no existen limitaciones en el número de licencias que puedan emplear.

Junto a este software, algunos países también han desarrollado programas relacionados, que, como en el caso de la biblioteca pública sueca TPB (Library of Talking Books and Braille, o la japonesa JSRPD (Japanese Society for Rehabilitation of Persons with Disabilities, lo distribuyen de forma gratuita para los miembros del consorcio. Son programas para la reproducción de los libros hablados digitales en un ordenador, como el Player 2000 de TPB, o para la producción de libros, como el Sigtuna japonés.

Otros países están desarrollando herramientas para cubrir todos los aspectos de la producción, como un editor específico que ha creado la biblioteca danesa DBB ("Danmarks Blindebibliotek). En unos casos son gratuitos y en otros no, eso depende de cada país, si bien debe aclararse que todos los programas citados están normalmente en su idioma original y en algunos casos en inglés. Un aspecto importante en este proyecto es la posibilidad de utilizar sintetizadores de voz para "grabar" los libros, lo que es un gran aporte de la tecnología para abaratar los costes de producción.

Están funcionando ya, basadas en este formato, la biblioteca Bookshare en Estados Unidos, gratuita para sus ciudadanos; los japoneses están ya en plena producción y los suecos también.

En España, la ONCE cuenta ya con más de 2.500 títulos preparados. Actualmente todas sus grabaciones se diseñan ya en este formato y cabe esperar que no pase demasiado tiempo para que se dé por concluido el periodo de pruebas y se ponga a disposición de todos sus afiliados esta modalidad de libros hablados.

Existen varios tipos de reproductores específicos en el mercado, como los creados por la empresa canadiense Visuaide

Plextalk de Plextor, es un aparato lector-grabador que sirve por tanto como reproductor y también como generador de libros Daisy (ver figura 5). Ha sido diseñado con más facilidades y es una máquina ya bastante más complicada que la anterior, si se desea utilizar todas sus capacidades. Puede conectarse al ordenador y manipularse desde allí. El Braille es el gran ausente de esta biblioteca. Tendremos que esperar.

Figura 5. Lector-grabador Plextalk, de la empresa Plextor.

4.4. ¿Hay más bibliotecas específicas para ciegos?

Una experiencia interesante es la que han puesto en marcha nuestros compañeros argentinos, que, al grito de "escaneemos y leamos, que todos somos hermanos" han creado la biblioteca Tiflolibros (ver figura 6) que acaba de cumplir cuatro años, y que cuenta ya con más de 8.200 títulos. Están haciendo una labor ejemplar pues, además de compartir esfuerzos y poner en común el trabajo que muchas personas están realizando, han creado un software específico propio para proteger los libros que no deben estar disponibles para todo el mundo. Se generan los libros en el llamado formato .TFL y hay que disponer del software especial para leerlo. Dicho software se proporciona gratuitamente a los lectores de la biblioteca y para darse de alta como lector hay que acreditar documentalmente la discapacidad, con lo que los derechos de autor quedan protegidos. Ellos ya han practicado con éxito la firma de acuerdos con alguna editorial. Y su esfuerzo es tanto más loable cuanto que están trabajando a base de voluntariado. Los libros incorporados a esta biblioteca están generados en diferentes formatos: Word, MS-DOS, HTML, Braille, Adobe PDF, además del formato específico que indicábamos, TFL. Para su lectura hay que disponer necesariamente de un ordenador y, por lo tanto, se leerán en función de la interfaz de que disponga el usuario, es decir, Braille, voz, o ampliador de caracteres.

Cuenta actualmente con unos 900 lectores repartidos por todo el mundo de habla hispana y por otros países donde hay estudiantes de español.

El pasado mes de noviembre, en Colombia, Tiflolibros recibió el Premio Betinho de Comunicaciones 2003, organizado por la Asociación por el Progreso de las Comunicaciones, que destaca iniciativas de tecnologías de información y comunicación al servicio de la gente en América latina y el Caribe, entre los 140 proyectos presentados.

Figura 6. Portal argentino .

4.5. ¿Sólo los ciegos estamos interesados en libros digitales?

En modo alguno, pues, si así fuera, no habría tanta bibliografía ya navegando por la Red. Ahora bien, yo diría que es una cultura que está cambiando, pero muy lentamente. Mientras los bibliófilos siguen prefiriendo los libros de papel, con su olor y su tacto característicos, va siendo cada vez más común el utilizar formatos digitales para diccionarios, enciclopedias y libros de consulta en general.

Hoy por hoy, la única librería digital de la que yo haya tenido noticia, desafortunadamente, ha tenido que cerrar. La editorial RD Textos surgió con la doble intención de crear una librería virtual, es decir, como un negocio, y de dar un servicio a las personas ciegas o deficientes visuales, vendiendo libros a precios ciertamente módicos, por una parte en formato HTML y, por otra, en formato Braille. Dicha editorial, creada con todas las bendiciones legales, derechos de autor incluidos, fracasó por las escasas ventas conseguidas. Los fondos bibliográficos que dicha editorial había preparado, que no generan ya derechos de autor, han sido donados a la Fundación Manuel Caragol, que los ha puesto en la Web, desde donde pueden bajarse de manera ahora ya gratuita. Lamento mucho este fracaso porque creo que estaban haciendo un buen trabajo.

4.6. ¿Hay nuevos proyectos en marcha (los libros "híbridos")?

Ya desde hace años surgió en Hungría una idea que se está desarrollando al amparo de diferentes proyectos. Se trata de implementar un sistema con lo que podríamos llamar tecnología "híbrida" o mixta, de manera que una vez generado el libro conforme a dicha tecnología, pudiera ser leído tanto por voz como por Braille. Si este proyecto llegara a buen término, se acabaría eso de tener que discriminar entre voz y Braille a la hora de adaptar un libro.

Inicialmente, recibieron financiación del proyecto europeo Copernicus. Después, en varias fases, su propio país financió el desarrollo de un reproductor especializado y la producción de varios libros. Posteriormente, desde Francia, el proyecto Culture 2000 financió el desarrollo de un suplemento táctil, el 3T-book. En la actualidad, a través de financiación nuevamente local, están trabajando en llevar el navegador a un dispositivo tipo las llamadas agendas electrónicas.

Entre los beneficios que propone esta tecnología híbrida destacan alguno como los siguientes:

a.. El usuario puede hacer búsquedas de series grabadas en voz humana.

b.. El usuario puede leer con línea Braille textos grabados por voz humana.

c.. Actualmente está ya previsto que se pueda trabajar con diferentes navegadores.

d.. Ya están disponibles herramientas para generar libros en este formato, en húngaro, francés e italiano.

e.. Las personas ciegas pueden utilizar las herramientas de generación de libros digitales en este formato.

Cuentan ya con un prototipo del dispositivo lector con teclado Braille, soporte CD-ROM, y varios CDs en los tres idiomas disponibles (francés, italiano y húngaro). En mi opinión se trata de un proyecto muy atractivo, porque el hecho de poder decidir sobre la marcha la modalidad de lectura, permitiría en cada momento aprovechar lo mejor de cada una de ellas, ¿por qué forzar una elección si podemos evitarlo?

 

5. Conclusión: el Braille como placer y cultura

¿El Braille vale para divertirse? Yo creo que ha quedado dicho a lo largo del texto, pero no quiero terminar sin reiterar que defiendo el Braille como elemento de placer, ocio y disfrute; leer es uno de los tesoros al que no quiero renunciar por nada. Tocar el libro, sentirlo bajo mis dedos, acariciarlo y empaparme del placer de leer lo mucho y bueno que hay escrito.

Los ciegos también nos merecemos saborear a José Hierro, o José Saramago pero, sin Braille, sería como mirar un cuadro desteñido, descolorido, y ahora, con el apoyo de la tecnología, hemos de hacer realidad eso de "libro veo libro quiero".

En pro de la normalización, para el bien de los ciegos, leamos.

 

 

 
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