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  Escrito en Braille Encontrado por el Departamento de Policía (Fernando Casasola)
 

 

 

Escrito en Braille Encontrado por el Departamento de Policía

Fernando Casasola

Texto participante en el concurso de relato de la revista electrónica Letra ñ

- Punto uno, a; puntos uno y dos, be; uno y cuatro, ce; uno cuatro cinco, de; uno cinco, e... Escribir en Braille no es tan difícil como algunos piensan. Sólo tienes que aprender bien el orden y la disposición de los puntos. Picar con el punzón en el lugar correcto. Yo creo que es más difícil leerlos. Son demasiado pequeños. ¿Por qué no harán regletas más grandes? En fin, ahora sólo escribo por escribir. Mi trabajo será anotar todos los incidentes de lo que pase en esta maldita locura. Mina se ha encargado de la investigación.

Hutch es rico, él no tuvo que hacer nada, claro. Lo único que hizo fue comprar este departamento, y ha llenado el refrigerador hasta el tope. Tenemos todo para sobrevivir estos días. La verdad es que éste lugar es bastante acogedor. Estaremos bien.

- ¿Qué estará haciendo mi pequeño? ¿Qué estará pensando Karla? Ni siquiera deben acordarse de mí. Los extraño tanto.

- Esto es una locura. Pensé que nadie estaría tan loco como yo para seguirme en este juego absurdo, pero ya veo que no. Aunque nunca imaginé que Mina se inmiscuiría en este tipo de cosas. Es tan devota.

- Malditos ciegos. Son todos unos conformistas incapaces de hacer algo que esté fuera de su comprensión. Al diablo con ellos. Pero no debo juzgarlos tan duramente. Después de todo, Mina, Hutch y yo hemos perdido la vista no hace mucho. No creo que tengamos demasiado en común con los ciegos de nacimiento. O quién sabe. Luca y Ana perdieron la vista hace poco, y ya se han resignado a la bisuteríaá y a la figurita de papel maché. Estúpidos. ¿Cómo puede alguien resignarse a ser ciego? Yo no. Reniego de mi maldita condición, y que piensen lo que quieran. Siempre he dicho que existen dos tipos de ciegos: los ciegos de nacimiento, y los que se han quedado ciegos en el transcurso de su vida. Yo perdí la vista por [línea borrada]

A Mina la diabetes la fulminó en tres años, y Hutch -cabrón irresponsable-, no se trató un glaucoma que pudo haberse curado con una sencilla operación. Los tres estamos irremediablemente ciegos. No hay cura para nuestro mal. No hay trasplante, ni nada que pueda hacernos recuperar la vista. Nada. Por eso se me ha ocurrido...

- Recuerdo que alguna vez, esperando mi turno con el dentista, había sobre la mesilla una vieja revista de corte esotérico, cuyo reportaje central hablaba de algo novedoso en aquel entonces: "Viajes astrales: ¿mito o realidad?" Cuando terminé de leer, lo primero que me vino a la cabeza fue: "Si yo fuera ciego, lo intentaría; qué diablos. Sería genial." Quién me iba a decir que dos años después perdería la vista para siempre. Vida de mierda. Pero el tiempo pasó, y mi memoria enterró todo recuerdo de aquel reportaje, hasta el día en que mi hijo nació. Nunca había sentido tanto mi ceguera hasta ese día. Mi hijo; mi hijito. Todos decían que era hermoso, que había sacado los ojos y la boca de mamá, y el cabello del abuelo, y que sonreía como el papá. Pero yo no podía imaginar nada de eso. ¡Ni siquiera conocía a su mamá tampoco! Todas aquellas patrañas de sentir el rostro con las manos, y la peor, de "mirarlo con los ojos del alma", me hicieron sentir miserable. Por qué no llegaste cinco años antes, hijito, me hubiera bastado verte tan sólo... [siete líneas borradas]

- OBJETIVOS GENERALES: Averiguar si el llamado viaje o desdoblamiento astral es posible, utilizando diversas técnicas de meditación, y ciertos agentes externos en caso de que los resultados no fuesen satisfactorios. Poder volver a ver.

- Preparativos: Previamente, tanto Mina como Hutch y yo, hemos aprendido meditación y distintas técnicas de relajación durante meses, así como diversos métodos para lograr el supuesto desdoblamiento astral. Los progresos han sido satisfactorios; así nos lo ha confirmado un experimentado maestro yogui, contratado por Hutch para guiarnos en el proceso. La planta también está lista.

Día 1

- Nuestro desayuno ha sido ligero: jugo de naranja, pan integral y un poco de yogurt natural.

- El Yogui ha llegado puntual. Mina será la primera. Está relajada, y confía en que todo salga bien. Antes, todos hemos hecho nuestros ejercicios de relajación, aunque sé que Hutch no ha podido relajarse en lo absoluto. Se ha tirado un pedo mientras recitábamos un mantra, sólo para provocarnos. Le encanta hacer el payaso cuando está nervioso.

- Yo me sigo sintiendo ridículo cuando hago estos ejercicios.

- Mina sigue con el yogui en su habitación. Han pasado ahí casi dos horas. No se escucha ruido alguno.

- Hutch y yo hemos hablado acerca de lo primero que nos gustaría ver cuando salgamos de nuestro cuerpo físico. Él quiere volver a ver Las Vegas. Yo... yo sólo quiero ver el rostro de mi hijo. Sólo eso.

- Estamos muy nerviosos.

- Mina ha salido.

- Nada. No ha pasado nada.

- Decepción. Ella era la más preparada, física y mentalmente. Dice que a lo mejor sus prejuicios religiosos no le han dejado, pero quién sabe. Se le nota apesadumbrada. Hutch y yo tratamos de darle ánimos.

- Hora de la comida: un poco de melón, cereal y leche de soya.

- 7:16 PM. Es mi turno. Estoy listo, aunque me siento un tanto inseguro.

- 8:34 PM. Nada. Ni siquiera he podido quedarme dormido. Ese maestro yogui me pone muy nervioso.

- Es el turno de Hutch. Dice sentirse confiado. Cuando se lo propone puede ser bastante optimista. Se ha vestido con un atuendo Hare Krishna, y no deja de recitar el ommm ommm, creo que para fastidiar al maestro. Éste ha estado muy serio durante todo el día.

- Mina dice que lo que a ella le gustaría ver primero sería la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Ya está más reanimada. Cree saber en lo que ha fallado.

- Maldito Hutch, no puede tomarse nada en serio. El maestro yogui ha desistido apenas veinte minutos después de entrar a la habitación. Dice que Hutch está loco.

- Balance del día: Resultados previsibles. Ligero desánimo. Nerviosismo.

Día 2

- Nuestro desayuno: Apio, manzana con pasas y jugo de ciruelas.

- Al parecer, el maestro ha llegado de buen humor. Cosa verdaderamente extraña.

- Ahora comienza Hutch. Por la noche hemos hablado con él. Ha prometido no jugar con el maestro, aunque sigue vestido de Hare Krishna.

- La mayoría de la casa está impregnada con el peculiar olor del incienso. El yogui se ha empeñado en crear un ambiente de misticismo.

- Mina reza el rosario. Le molesta mucho que nosotros no queramos acompañarla en sus plegarias. Es tan buena chica. ¿Por qué su Dios la habrá vuelto ciega?

- Hutch lleva ya más de dos horas con el yogui.

- Tres horas.

- Hutch ha salido gritando. Pensamos que lo había logrado, pero sólo ha tenido aquella sensación de inmovilidad en el entresueño. El maestro dice que estuvo a punto de lograrlo. Mina me ha abrazado, entusiasmada. Yo no sé qué pensar.

- Es mi turno. Espero no defraudarlos.

- 3:44 PM. Entro con el yogui a la habitación. No quiere que siga escribiendo.

- 5:25 PM. Nada. Lo he intentado deveras, pero nada. Hice todo lo que el yogui me dijo.

- Hutch y Mina me dan ánimos. Sé que esperan algo más de mí, por ser el que ha organizado todo este embrollo.

- Comida: arroz hervido con zanahorias, pan tostado con jalea de mango, frutos secos y agua de fresas.

- Dos horas de meditación. Hemos convencido al yogui para que apague sus inciensos. En su lugar ha puesto música hindú, y algunos adornos en las paredes. No sé cómo diablos piensa que eso podría ayudarnos.

- Turno de Mina.

- Dos horas.

- Tres.

- Cuatro horas ...

- Nada. Absolutamente nada. Ha salido llorando. Nos pide perdón. Está inconsolable.

- El maestro yogui pide más dinero a Hutch. Dice que esto es más difícil de lo que esperaba.

- Antes de irnos a la cama, Hutch y yo vamos al cuarto de Mina. Está como rara. Se ha dado un baño, pero ahora se le escucha radiante. Feliz. Nos da muchas esperanzas. Ella es la que está más empapada en el tema de los viajes astrales, y dice que todo va bien. Nos pide no caer en la desesperación.

- Balance de la jornada: Sin avances. Incertidumbre.

Día 3

- Hutch se ha cansado de la comida vegetariana, y se ha preparado un gigantesco sándwich de jamón. Yo sigo su ejemplo. Mina y el maestro nos riñen.

- Dos horas de meditación a medio día. El maestro ha vuelto a reprender a Hutch por ponerse a roncar en plena sesión.

- Es mi turno de intentar la proyección.

- Saliendo de la "habitación de las proyecciones". Esta vez sólo he tardado un par de horas intentándolo, sin ningún resultado. Hutch y Mina ya no tratan de reanimarme.

- He salido a fumarme un cigarrillo a hurtadillas.

- Turno de Hutch.

- Una hora.

- Hutch sale. Sin respuesta. Ni siquiera ha bromeado con el maestro.

- Turno de mina.

- Tres horas ahí dentro.

- Mina se dirige a su cuarto apenas terminar; por supuesto, sin éxito.

- El maestro vuelve a pedir dinero a Hutch antes de irse.

- Esta noche, Hutch y yo vislumbramos la posibilidad de usar la planta mañana mismo, pero al final decidimos esperar un poco más.

- Balance de la jornada: Desesperación. El pesimismo ha llegado a casa. Demasiada incertidumbre.

Día 5

- Todo sigue igual.

Día 8

- Mina ha tenido un sueño donde caminaba por la casa, pero no está segura de recordarlo del todo. Se le ve cansada. Muy triste. Llora a menudo, y se ha aferrado con más fuerza a sus oraciones.

- Hutch se ha emborrachado ayer.

Día 10

- Seguimos en las mismas.

- Hutch me ha dicho algo que me ha dejado bastante intranquilo, pero creo que está exagerando.[dos líneas borradas]

Día 13

- Es inútil. Seguimos durmiendo como estúpidos.

- Por fin hemos decidido usar la planta el día de mañana. Mina y el maestro se oponen, pero este último no tiene voz ni voto.

Día 14

- La ayahuasca es una planta de la especie Banisteria coapí, de la familia de las "malpigiáceas". Contiene un alcaloide denominado "banisterina" que, además de tener propiedades de anestésico local, , tiene la facultad de excitar el sistema nervioso central. Uno de sus principios activos ha sido llamado "telepatina", en virtud de sus efectos en el campo de la clarividencia y de la telepatía. Su efecto concreto para nuestro propósito, es encontrar una vía química para tratar de forzar la proyección astral. Hutch la ha podido conseguir por tres mil dólares vía Internet, con un amigo brasileño suyo.

- El maestro ha cambiado de opinión, y ahora insiste en cuidar de nuestro viaje. Mina se resistía a probar cualquier tipo de droga, pero al final ha cedido a nuestras súplicas.

- 11:22 AM. Primera toma. Sin efecto inmediato aparente. Los tres estamos en la sala principal, con el yogui a nuestro lado. Meditando, y haciendo ejercicios de relajación.

- Ha pasado una hora. La temperatura de nuestro cuerpo comienza a elevarse rápidamente.

- os oras Hutch tine atque d risa, y o nisento que ya cadi ya no pudedi escrbr. Hast hora, el fecto es como marhuana.

- 1400 PM. Segnda toma. maestro s Lleva a mina par l viaje.

- Dios mío, cómo hemos podido ser tan estúpidos. Todo estaba tan claro. Por qué no nos dijiste nada pequeña Mina. Por qué no hablaste.

Ya es demasiado tarde, princesita. Ya es demasiado tarde. Perdónanos por favor. Perdóname por favor.

Hutch y yo lo logramos, pequeña. Hemos salido de nuestro cuerpo físico. Pero para qué, demonios. Hemos visto a ese maldito violador hijo de puta encima de ti. No pudimos hacer nada ¡maldita sea! ¿Desde cuándo te lo vendría haciendo, amiga? Es mi culpa. Toda mi culpa.

Perdónanos Mina. Pensamos que tus lágrimas eran sólo producto de la frustración. ¡Cuánta ceguera! No hemos podido despertar hasta muy tarde. Demasiado tarde. Tu cuerpecito ya no tenía vida. Te la habías quitado. Te la llevaste sin más. Ahora estás con Dios, Mina. Viendo todo aquello que sólo tu noble corazón podía concebir.

Yo he visto a mi pequeño. ¿Lo he visto, Mina! Es tan hermoso. Ahora puedo irme contigo. Hutch está de acuerdo. Nos iremos contigo. Él también está cansado de tanta maldita oscuridad. Una vida condenada a vivirla entre sombras no es vida. No lo es. Tú lo sabías bien. Por eso anhelabas tanto ver a Dios; querías dejar de padecer esta insoportable ceguera: tiniebla infame que corroe la voluntad.

Estar ciego es como estar muerto en vida. El más cruel de los suplicios. Estar ciego es caminar entre sombras, viviendo autoengañado en una sociedad que -veladamente- te desprecia; te aborrece.

Yo vi el mundo. Vi cómo es, y sé que el mundo no-es oscuridad. El mundo, la vida, es luz, color, vida. ¿Qué son entre mis manos el libro, el clavel y la estrella? Papel estéril, una incolora rama inerte, un recuerdo desolador. No quiero esta vida así. Reniego de una vida entre tinieblas. Prefiero estar contigo, Mina. Queremos estar junto a ti. Ya vamos contigo...

- Al que lea esto, le pido que no nos juzgue sin antes haber vendado sus ojos al menos una hora. Hágalo. Imagine que así será cada una de sus horas por el resto de su vida, y entonces, piense: ¿Qué haría usted si no volviera a ver jamás?

Marzo de 2011 -México.

 

 

 

 
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