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  La Magia del Braille en Todo el Mundo (Pedro Zurita)
 


 

 

Conmemoración del Bicentenario del Nacimiento de Luis Braille

Braille 1809-2009 - la escritura de seis puntos y su futuro

5 a 7 de enero de 2009

Sede de la UNESCO en París

La Magia del Braille en todo el Mundo

Pedro A. Zurita

Ex secretario general de la Unión Mundial de Ciegos

La universalidad del Braille

Me siento sumamente feliz por tener la oportunidad hoy de unir mi voz al coro de alabanzas y alegría formado por ciegos de todo el mundo que disfrutan a diario la libertad de servirse del código Braille de lectoescritura en relieve.

¡Muchísimas gracias, Luis! puedes estar muy orgulloso de que tu sistema, que presentaste al mundo en 1825, se haya convertido verdaderamente en universal, aun a pesar de los obstáculos que sin ninguna objetividad se interponen en su camino.

Mientras tú estabas aún con nosotros tu sistema mereció una acogida bastante favorable, pero fue sobre todo a partir de finales del siglo XIX cuando tu código, que según tu apellido en muchas lenguas llamamos Braille, fue conquistando, primero poco a poco, pero pronto con zancadas de gigante los idiomas de todos los rincones del mundo, incluidas aquellas lenguas en cuya escritura no se utiliza un alfabeto. En la lengua china, por ejemplo, el código Braille se ha elaborado sobre la base de una transliteración fonética que se emplea para reproducir las palabras chinas, fundamentalmente nombres de personas y de ciudades, con el alfabeto inglés.

Sé que hace poco Sabriye Tenberken ha creado un código Braille para el tibetano; que en fecha bastante reciente se han elaborado y aplicado alfabetos Braille para la lengua principal de Bután, para lenguas africanas, entre ellas, algunas utilizadas oficialmente en Suráfrica y para los idiomas nacionales de Ruanda y Burundi. En América Latina se adaptó el Braille para el guaraní, lengua nacional de Paraguay.

El Braille - víctima inocente

Puedo intuir, Luis, qué causas subyacen a la injusticia que supone el que con cierta frecuencia tu código táctil corra la suerte de ser una víctima inocente. No hay ninguna duda de que su utilización entusiasma en todo el mundo a quienes lo conocen y en los últimos años varias entidades recomiendan su empleo público. En la Unión Europea, por ejemplo, se han adoptado directivas que hacen obligatoria la puesta de inscripciones en Braille en los ascensores y en los medicamentos. Sin embargo, hay materia suficiente para que un psicólogo perspicaz analice el significado de los motivos irracionales latentes en las afirmaciones de la no conveniencia del uso de tu Braille o que este sistema carece sencillamente de elegancia y estética. Por desgracia, a menudo avances tecnológicos en el acceso a la información se presentan como medios, incluso esperanzas, de suplantarlo.

Hemos de añadir a esto la tentación casi manifiesta de clasificar el valor intrínseco de las personas en base a su capacidad visual. El que ve bien es mejor que el que ve mal, y el que ve algo, por poco que sea, es superior al que no ve nada. Es indudable que yo valoro muy positivamente el que ahora, gracias a nuevos enfoques de los instrumentos de diagnóstico oftalmológico, a la prescripción optométrica y a la rehabilitación visual, se fomente el empleo positivo de los restos visuales, lo cual constituye un progreso muy satisfactorio para las personas con disminuciones visuales graves. No obstante, sin despreciar el valor de ningún tipo de resto visual por muy pequeño que sea, la elección del código principal de lectoescritura de un niño debe efectuarse atendiendo fundamentalmente a su posible facilidad de manejo de la lectoescritura. Hay niños pequeños afectados por una disminución visual muy grave que tienen que aprender el Braille.

No olvidemos, por otra parte, que la personalidad de un individuo está constituida por una panoplia grande de factores. En esa constelación de características, la capacidad visual es tan sólo un elemento y su naturaleza no la elegimos libremente.

El Braille y las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías han ampliado sensiblemente los horizontes vitales de las personas ciegas o con baja visión. Merced a los progresos de la informática, en especial de Internet, los límites de acceso a la información exhiben ya restricciones notablemente inferiores. Tenemos motivos para mirar al futuro con optimismo.

Es incuestionable que se han dado pasos de gigante en el dominio de la transcripción automática de ficheros informatizados al Braille en papel. Hace poco he empezado a servirme de las técnicas, a un tiempo maravillosas y sencillas de impresión Braille que permite ahora un programa de tratamiento de textos, el Biblos, concebido y desarrollado por un ciego italiano, Giuseppe di Grande. Efectivamente, el Biblos contempla muy bien las necesidades específicas de los usuarios ciegos y desde hace unos meses incluye la posibilidad de producir Braille en papel. Se puede configurar al efecto una impresora Braille con igual facilidad que una impresora en tinta. Naturalmente, es necesario meter en el programa las tablas Braille. Gracias a las variantes de Unicode es posible aplicar Biblos a cualquier idioma.

Es lamentable que con frecuencia se diga que las nuevas tecnologías excluyen al Braille, que sería una realidad superada. Debemos afirmar sin ambages que estas tecnologías desarrollan las posibilidades del Braille y hacen posible que su producción en papel resulte mucho más rápida y relativamente poco costosa.

Los usuarios ciegos de ordenador pueden obtener un beneficio grande mediante la combinación inteligente de la síntesis vocal y el Braille sin papel. No hay que negar que el precio de las líneas Braille no es precisamente bajo, pero ya laboratorios de investigación japoneses y alemanes están trabajando en sistemas de presentación del Braille sin papel con películas muy finas que serán a la larga más baratas y posibilitarán su implantación con requerimientos de espacio reducidos. Podemos imaginar teléfonos móviles con líneas Braille. Estas tecnologías tienen la posibilidad de ser mucho menos costosas, pero existe una idea en Japón que es susceptible de tener un impacto muy significativo en el precio de los módulos Braille. Han pensado allí dotar de líneas Braille a las máquinas dispensadoras de billetes en los transportes públicos y a los módulos de información pública. Es preciso decir que en Japón cuando las autoridades correspondientes deciden que una medida de

accesibilidad es útil se implanta en todas partes. No se limitan a ponerlas en determinados lugares simbólicos. La traducción a la práctica de un proyecto de estas características haría imperativa la producción de módulos Braille en cantidades masivas y de esa forma se harían viables ciertas investigaciones ahora costosísimas. El ejemplo japonés provocaría el impulso a imitarlos en otros países. El mercado correspondiente adquiriría entonces una envergadura cuantitativa grande.

Es preciso inculcar bien a todos los profesionales que el Braille continúa siendo un instrumento valiosísimo de libertad y de acceso al conocimiento. Las nuevas tecnologías y el Braille deben formar una pareja armoniosa.

El Consejo Mundial del Braille

Dejé mi puesto de secretario general de la Unión mundial de Ciegos con la enorme satisfacción de que la última asamblea general a la que yo asistí ocupando un puesto importante en Melbourne (Australia) en noviembre de 2000 aprobó por unanimidad el establecimiento de un consejo mundial del Braille. Sin embargo, lamento mucho que ese proyecto aún no se haya convertido en una realidad tangible.

En todas partes, debido al uso de la informática y a otros factores, se ha sentido la necesidad imperiosa de aplicar reformas de los códigos Braille. Se han multiplicado las consultas y acuerdos en el seno de diversas áreas lingüísticas: los países de lengua francesa, inglesa, española y portuguesa, árabe y china. Sin embargo, se ha notado la ausencia de un punto de referencia translingüístico, el cual serviría para lograr una uniformidad razonable, por ejemplo, en el uso de ciertos signos de puntuación. Ahora el signo arroba, indispensable en las direcciones de correo electrónico se transcribe en Braille con signos distintos en muchas lenguas. Signos de puntuación tan comunes como el paréntesis tienen ahora representaciones distintas en lenguas tan próximas como el inglés, el francés y el español. La tarea de uniformización dista de ser sencilla, pero en nuestro campo debe ser un objetivo prioritario. Precisamos contar con un grupo técnico que actúe como fuente de información y autoridad universal. Hay que aspirar a que esfuerzos como los que llevó a cabo el Consejo Mundial para la Promoción Social de los Ciegos al final de los setenta y principios de los ochenta del siglo XX para la unificación de las signografías de la matemática y las Ciencias se vean coronados con la consecución de un código realmente universal unificado y no culminen con la creación de un código nuevo que se añade a los ya existentes.

Yo espero que los expertos reunidos en parís en enero de 2009 reclamen con contundencia el funcionamiento real y efectivo de este Consejo.

A principios de los 50 del siglo XX, la UNESCO tuvo un Consejo Mundial del Braille, que, entre otras cosas, publicó una obra (En inglés, francés y español) muy notable, "El Braille en el mundo", en la que figuran los códigos Braille de muchas lenguas y se señalan los principios básicos que han de respetar todos los códigos. En 1990, la UNESCO sacó a la luz una segunda edición de este libro, que contiene muchos errores. Algunas personas hubiesen deseado que este congreso de París en 2009 viese una nueva edición de esta obra. La tarea de reedición no es sencilla, mas valdría la pena hacer un esfuerzo de cooperación y sabiduría para poder disponer de ella.

Conclusión

He intentado siempre desplegar hacia el Braille una actitud entusiasta, pero sin caer para nada en un fanatismo irredento. Pienso que el contenido del párrafo final de la carta abierta que dirigí a Luis Braille en marzo de 1996 en un Foro mundial de Alfabetización organizado por la Unión Mundial de Ciegos en Montevideo (Uruguay) sigue teniendo actualidad y puede servir para poner un broche de oro a mi comunicación hoy:

"Te prometo solemnemente serte fiel, aunque sé que, al fin y al cabo, sea por el camino que fuere, en una u otra forma, si alguien algún día encuentra algo que supere el sistema que tú propusiste al mundo en 1825, tú, yo y todos nosotros nos alegraremos sobremanera."

 
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