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  Respuesta al Director General (Roberto Enjuto)
 

 

 

Respuesta al Director General

Roberto Enjuto

Ante todo, permíteme no comenzar esta respuesta, con la palabra compañero, ya que considero que compañero es un término que puede aludir a 2 cosas: Una puede ser cierta relación de afecto, que debido a nuestro mutuo desconocimiento en lo personal, supongo que no era tu idea, y la segunda sería una relación en lo laboral, que creo honestamente que no se da, ni de lejos. Si todos estuviéramos navegando en el mismo barco y con los mismos objetivos, empeño y lealtad hacia los otros, podríamos llamarnos compañeros, a pesar de no compartir puesto de trabajo ni responsabilidades. Tal y como yo lo veo, soy de los que tratan y han tratado de ser un modesto ejemplo de una institución, que siempre respeté y quise. A ti y a tu grupo en la dirección, os veo como gente que, no sólo no genera bienes para la casa y en los últimos años gestionan en negativo, sino que seguís gastando lo mismo, a pesar de que el sol ya no brilla igual para todos.

Vamos a esas importantes novedades, según tú, para mejorar:

Dices que habéis escuchado a vuestros clientes más fieles. Permíteme decirte, que bajo mi punto de vista, no habéis escuchado nada. Como sabe cualquier persona que esté en la calle, el tema de números abonados no funciona, si se plantea como algo personal. Todos conocemos peñas de lotería nacional, que van muy bien, porque hay una retroalimentación entre todos los integrantes. Si cada uno de ellos, después de 10 años de llevar el mismo número tuvieran que tomar una decisión sin que nadie les viera, con seguridad abandonarían la peña. Lo que les mantiene, es el lazo psicológico. Pero para saber esto, no hace falta un master en ninguna universidad norteamericana ni nada parecido. Sólo es cuestión de fijarse un poco; y para fijarse, claro, hay que estar ahí y ver lo que pasa. De todos modos, esto no es algo nuevo, ya que en su día ofrecimos ese servicio con notable eficacia y algún importante fallo, fruto de la irresponsabilidad de algún jefe de agencia, que no quiso cambiar el número abonado, del tope del vendedor que se iba a ausentar, al de quien le iba a sustituir, supongo que por el enorme peso y trabajo que comportaba tal cambio.

Ahora biene el tema de las máquinas en estancos, gasolineras, quioscos de prensa y no sé si se me escapa algo, por lo que pondremos eso tan socorrido de etc.

La decisión, no sólo me parece profundamente cuestionable, sino inmoral, desde el punto de vista de los objetivos de nuestra institución.

NO hay más que comparar dicha medida, con la ya tomada en el último convenio, acerca de los llamados, contratos junior, que supongo que hacen las delicias de los nuevos, estos sí, compañeros. No cabe duda de que sus garantías laborales, son aquellas con las que se fundó esta casa. ¡Lo que hay que leer! Como se nos ha dicho en los cursos, los vendedores no rentables, acabarán en la calle, cosa que nunca antes ocurió aquí. El hecho es, que mientras la Once prostituye su imagen en todos esos establecimientos nombrados anteriormente, podrá darse la circunstancia de que un cliente me pregunte que por qué su hijo ciego no puede trabajar igual que yo y no tendré para él, ninguna respuesta moralmente aceptable, o al menos, no para mí.

Imagino que le podré enviar a tu despacho, para que tú y los tuyos, le iluminéis.

Tiene gracia eso de aproximarnos a las cuotas autorizadas, si lo relacionamos con los nulos intentos que habéis hecho, de mejorar nuestra cartera de productos. A veces, uno no tiene más remedio que dudar de verdad, de la intención de ciertas estrategias.

Es curioso, eso de aumentar nuestra presencia en la sociedad, a través de esas nuevas máquinas y establecimientos, al tiempo que se disminuye esa misma presencia en forma de agencias, con las que cualquier miembro de esa misma sociedad, debería poder relacionarse, en caso de necesitar la ayuda de nuestra institución, si es que al final queda algo de ella.

NO voy a comentar ese punto de que al fin y al cabo, vamos a seguir vendiendo en exclusiva nuestros productos tradicionales, porque cualquiera de los que estamos en eso,sabemos que la goma no se estira hasta el infinito y que llevamos muchas, ya rotas. Tampoco voy a hablar ya, porque me da la impresión de que va a ser inútil, de lo importante que es nuestra imagen, para vender productos Once. ¿Para qué insistir?

Sólo una pequeña aclaración final: Yo nunca me avergonzaría de pertenecer a la Once, por lo que ha sido. Sí me avergüenzo de vosotros y de dónde nos estáis llevando.

Saludos.

 

 

 

 
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