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  Vivencias Lectobraillísticas (Varios)
 

 

 

Vivencias Lectobraillísticas

Mensajes lista de Correos BRAILLEVIVO

Hola: Como podéis comprobar, al final de este mensaje figura la dirección de mi hgumildísima pagina web. En ella, entre otros, aparece el apartado titulado:

LECTOESCRIBIENDO, QUE ES GERUNDIO

En él se dice:

Si lo deseas, hazme llegar a la siguiente dirección electrónica tus comentarios sobre tus lecturas preferidas, así como algún relato o poema que hayas escrito que, con sumo gusto, iré acomodando aquí mismito por riguroso orden de recepción.

caranva12@gmail.com

Pues bien; pero como esta lista trata del Sistema Braille (con mayúsculas) me gustaría un montón que todo aquel que lo desee, me enviara a la citada dirección, con explicación, vivencias y demás zarandajas, algunos títulos de libros o relatos que ha leído en Braille, preferentemente en sus años de infancia y adolescencia, aunque también en otras épocas de su vida, pero que recuerde con especial cariño. Yo, sin ir más lejos, recuerdo a vuela ordenador, por ejemplo, aquellos Estampas madrileñas; Platero y yo; El viaje de Santi o Santiago o algo así; un libro sobre los exploradores (creo recordar) que aparecían Cook, Peary, Amundsen...; Santa Genoveva de Brabante, que se me saltaban las lágrimas, al igual que con algún relato de Antonio de trueba; y otros relatos tales como El carbonero-alcalde, determinadas leyendas de bécquer, El Flecha de Teruel o Madera de héroes, la leyenda de guillermo Tell, Marcelino Pan y Vino, alguna novela ejemplar de Cervantes como La fuerza de la sangre... ¡Venga!, animaos y hacedme llegar algún mensaje con vuestras vivencias lecto-braillísticas.

Gracias

Si no tienes otra cosa mejor que hacer, date una vueltecita por

www.alamordelalumbre.es.tl

O por

www.rescolditos.blogspot.com

Las parcelillas cibernéticas del que se licenció en Historia para vivir del Cuento o del que viviendo del Cuento se doctoró en su propia Historia.

 

?Hola carlos y todos:

Me parece una idea estupenda la que has tenido y puedes contar con mi participación mandándote algún relato todavía no escrito en homenaje a aquellas horas de la niñez en que deletrear una palabra y llegar a leer un cuento completo eran todo un feliz descubrimiento.

Sin duda los que aprendimos el braille de niños podemos tenerlo más fácil añorando la infancia y la felicidad de la inocencia viviendo los primeros cuentos leídos por nosotros, pero también es verdad que los que lo hayan aprendido en edad adulta tendrán mucho que aportar sobre las ventajas de contar con nuestro alfabeto.

Un saludo para todos:

Eutiquio

 

Hola a Carlos y a todos:

Es interesante lo que planteas, porque como dice Eutiquio todos tenemos entrañables recuerdos de esos primeros libros de la infancia, que nos ayudaron a penetrar en un mundo desconocido y maravilloso, el mundo de la fantasía y la ficción, en el que encontrábamos personajes y aventuras que nos hacían más felices. Yo, por ejemplo, recuerdo con cariño y nostalgia aquellos ocho grandes volúmenes de los Hermanos Grimm, con todo aquel montón de cuentos que leí de principio a final con fruición. También recuerdo ese que tú has mencionado de las Estampas de Madrid, que me hacían soñar con un quimérico Madrid que entonces no conocía en absoluto, ni siquiera de oídass. Lo de los Exploradores que tú dices, yo creo que te refieres a un largo relato que venía en el tercer volumen del método de estenografía hecho por Francisco Fernández Suárez, y por cierto aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, como se suele decir, algún día se podía plantear aquí un debate sobre la estenografía, que tan útil nos resultó a tantos ciegos.

Saludos.

Alfonso

 

Cierto, cierto, Alfonso; no recordaba yo esos 8 volúmenes de los Cuentos de Grimm (único libro que compré para tener en la casa del pueblo) y leerlos durante las vacaciones de verano e incluso leérselos a mis hermanos pequeños que eran y son videntes, además de sorprender a niños y grandes en el pueblo con la lectura de los mismos. Hace pocos años, se tiraron o quemaron, ya que se encontraban bastante deteriorados. Me costó dar un portazo a mis recuerdos y desprenderme definitivamente de ellos.

Por otra parte, decirte que no, el libro al que me refiero de los grandes exploradores, no, no era un relato incluido en otro libro: por lo menos, así lo tengo en mente; era un libro independiente.

Respecto a la estenografía, ¡qué decir? Yo, hasta que no utilicé el Braille hablado, la seguí utilizando. Todavía recuerdo cuando empecé a escribir en ese maravilloso trasto que ha sido el Braille Hablado, no podemos negarlo, tuve que adaptarme a la mnueva situación, puesto que en la Perkins siempre escribía en estenografía en la que mnuchos, a buen seguro, recordaremos que estaban escritos todos los libros de 5º y 6º de bachillerato en el Colegio de la Concha sin Mancha de la ONCE de Madrid.

Y ya que estoy metido en harina, dejar constancia de que, una vez completada la cartilla en la que una de las últimas lecturas era El Rey Midas, allá en el aula 6 del colegio santiago Apóstol de Pontevedra, quizá el primer librito que leí fue el titulado Luis Braille y su obra, un folleto traducido por una tal Sor Sacramento y que por cierto está en mi página en el apartado titulado Cecogramas. Creo que fue un maravilloso homenaje a ese formidable ciego francés. Curiosamente, fue tan indeleble la huella que dejó en mí su lectura, que en cuanto tuve un Braille Hablado y un ordenador, pedí el librito de marras y lo transcribí, no sólo con la intención de digitalizarlo, sino también de revivir intensamente aquellas sensaciones braillísticas, de lectura directa, directísima.

¡Venga!, animaos y engordad mi paginilla.

 

Hablando de vivencias lectobrallísticas. para mí la lectura fue un terremoto interior. Tanto hacer preguntas que no teníasn respuesta, tanto querer saber... me maravillaba cualquier cosa que leyera: mi libro primero fue "Mi primer libro de lectura" de Pla Cargol y lo leí tanto que ya no se notaban ni los puntos. Luego recuerdo con mucho cariño un libro de geografía de Repiso Sanz, porque sus prinmeras palabras me parecieron un milagro, porque fueron mi primera experiencia en el estudio.

luego ya siguieron muchas lecturas apasionadas y apasionantes que llenaron una infancia en la que los libros forjaban mil mundos exttraordinarios, que habitaba cual exploradora neófita. tanto era mi interés que no jugaba y así todo mi tiempo libre era para estos viajes imaginarios, sobre todo en un libro, cuyo autor no recuerdo, pero que hablaba de unos viajes por españa que hacían un padre y su hijo, de pocos años.

El libro se titulaba "el libro de españa" y estaba encuadernado con tapas muy gruesas, que me admiraban mucho. Ese libro estaba en la biblioteca del instituto educativo de sordomudos y de ciegos de barcelona y tenía que cogerlo a escondidas, lo cual incrementaba aún más el placer de su lectura.

Saludos

Paquita

 

hola, soy miguel, y deseaba contaros algo de mis inicios cuando aprendí braille, que bueno, yo venía de presscolar con gente que veía bien, y al principio, yo creo que no me entraba en la cabeza aquello de que las letras eran unas bolitas en aquellas hojas de plástico que venían en las carpetas de anillas, que teníamos en el aula uno, en el colegio de pontevedra.

pasas de hacer letras grandes con un lápiz un poco grueso, y luego te dicen que no, que las letras son ahora aquellos puntitos, y bueno, uno que es un crío, se desconcierta un poquito hasta que las cosas le entran en la cabeza. bueno, esto es una especie de recuerdo muy lejano que tengo yo.

después, ya llegaba uno a los clásicos de aquellos días, como eran las cartillas de blas garcés, los libros de lectura tales como senda, en los que aparecía una cebra que creo se llamaba totó o algo así. ... también recuerdo un libro simpático de gloria fuertes que se llamaba cangura para todos, y con el paso de los años, iban llegando los libros más complicados como la isla del tesoro, ivan hoe, y en la secundaria los clásicos que entraban en el curso.

también como la mayoría de la gente, he leído clásicos como requiem por un campesino español, cosas de gabriel garcía márquez, y voy a parar de enumerar para no ser pesado.

con respecto a la estenografía braille, la primera vez que tuve contacto con ella, fue en quinto de primaria, y nuestra profesora era rosa martín tejedor.

sólo nos dieron clase de estenografía aquel año, pero amí me quedó el gusanillo de saber más, y al pasar un tiempo, pude hacerme con un método de estenografía que contstaba de tres volúmenes, pero cuyo autor no recuerdo.

estudié todo lo que pude por mi cuenta, y sólo me quedó por dominar el tercer bolumen, que me costó un montón aprender, y no llegué a hacerlo del todo.

aún así, en la secundaria el uso de estenografía me hizo ahorrar mucho tiempo, y también mucho papel, pues llegados a cierto punto, se podía abreviar bastante.

en la actualidad, salvo que uno lo estudie por su cuenta, creo que la estenografía braille no se enseña, y solo gente bastante mayor la conoce, o bien a gente que le guste mucho conocer otras posibilidades que le pueda dar el braille.

bueno, va un saludo, y hasta pronto.

miguel, desde portugalete.

 

Hola todos,

Espero que les llegue este mensaje. Por alguna razón, algunos mensajes que he enviado no han aparecido en la lista, a ver si con mi cambio de email se resuelve.

¡Qué maravillosos recuerdos me trae toda esta conversación! Desde que aprendí braille a los seis años, siempre he tenido un libro a la mano... ¡Con qué ansias esperaba cada mes mi revista Martín Pescador, (mi primera edición llegó allá por 1984, cuando empezaba el primer grado), y qué emoción era recibir un nuevo libro-juguete! Ese año mi abuela, en un viaje de Asunción a Buenos Aires a ver a su hermano, visitó por primera vezuna biblioteca braille, y llegaron mis primeras grandes cajas de libros. ¡Fue el inicio de un mundo mágico! Esos viajes se repetirían a lo largo de mi infancia, ¡el prospecto de nuevos libros era más emocionante que cualquier regalo de cumpleaños o Navidad! Mi abuelo me construyó una gran estantería de tres o cuatro pisos que iba de pared a pared, la cual se convirtió en uno de mis rincones favoritos: Me la pasaba leyendo, ordenando y reordenando los libros y revistas...

Mi libro preferido de la infancia fue sin duda "Yo y Hornerín," ¡qué recuerdos! Hace tiempo perdí la cuenta de cuántas veces lo habré leído, ¡qué lindo era visitar una y otra vez el mundo de Chingola, la niña que entendía el lenguaje de los pájaros y otros animalitos! Tendría yo unos ocho años la primera vez, y recuerdo que llevaba el libro al colegio y lo abría en el cajoncito de mi pupitre para poder leer, mientras miraba al frente con cara de gran concentración en la maestra... ¡una de esas picardías que hace uno cuando niño! Hace pocos años se lo leí a mi sobrinito, le encantaba acurrucarse contra mí tocando los puntitos, y que le leyera con distintas voces para cada personaje.

En fin... son tantos los recuerdos y anécdotas, pero en unas horas tengo un examen en la universidad, así que tendré que seguir más tarde.

Un abrazo,

Vicky

 

Hola Viky:

Qué bueno lo que comentas... Pero me da curiosidad saber si, tal vez, tu sobrino ya creció y podrías regalar alguno de esos libritos. Es que tengo un hijo de 10 años que muere por que le lea algo cada noche, y tenemos una colección, enviada desde España, que ya nos está resultando muy repetitiva.

Bueno, quedo a la espera de cualquier respuesta, de Viky o de cualquier otro integrante de la lista.

Atentamente:

Laura S. de Ferro.

 

Yo, que no fui a los colegios de la ONCE y que me encontré con esos puntos mágicos a los 23 años, he de decirte que el primer libro que leí, gracias a ellos y a su creador, nada más acabar mi aprendizaje de la mano de Mónica, en Zaragoza, fue aquel famoso cartero de Julio Verne, Miguel Strogoff. Cómo me gustó vivir sus aventuras acariciando las páginas del libro. Nunca lo olvidaré por mucho que luego hayan venido otros muchos.

Un abrazo.

Alberto Gil

 

Estimados:

Llevo siguiendo esta conversación casi desde el principio. No me he incorporado a ella porque no tenía nada que aportar. No pasé mis estudios con el braille, y sólo soy brallista desde hace unos pocos años, y teniendo en cuenta que poseo muchos más, es obvio que mi nivel no es alto que digamos. No obstante, aprovecho el e-mail de Paquita para sumarme a todos los mensajes, especialmente para anotaros que me reconforta saber lo útil que os resultó y que saber de vuestras evocaciones sobre las primeras andanzas de la mano de los seis puntitos, me resulta muy entrañable. así, que seguid con el tema, que seguro que os leen muchos. Saludos,

luis Clemente

 

Hola a todos:

Muy interesante este tema... Quiero sumarme recordando mis primeras experiencias, en la escuela de ciegos, a los 6 o 7 años, leyendo las revistas Martín Pescador, de la Fundación Braille del Uruguay, y la revista Burbujas, de la Editora Nacional Braille, de Argentina.

Luego, por supuesto, a sugerencia de algún docente, las pedí a domicilio, y también recuerdo, aunque no tuve ninguno propio, los hermosos libros-juguete de la FBU.

Y, en la secundaria, claro, la estenografía que asombraba a los videntes por la rapidez con que se podía escribir. ¡Qué tiempos aquellos!...

Laura S. de Ferro.

 

Hola Laura:

muy interesantes tus recuerdos y comentarios.

Un detalle: la revista Burbujas es de la Biblioteca Argentina para Ciegos; la que sí publicaba la editora nacional braille era la revista Hola chicos, que yo no alcancé a leer y dicen que era muy buena.

Saludos

Carlos

 

Hola Carlos:

Sí, a eso quise referirme, a Hola Chicos, pero, me traicionó la mezcla de lo que leo actualmente, porque Burbujas se sigue publicando, y a veces la he usado con mis alumnos...

Atentamente:

Laura S. de Ferro.

 

Hola:

Yo también recuerdo mis primeras vivencias y sensaciones con mis primeras lecturas en braille.

Me vienen a la memoria, Otra vez Heidi, Celia Lo que dicce Celia va al Colegio, Celia Madrecita, El Diario De ana Frank.

Después, mi afición por la lectura, creció, y fueron muchos los libros que me han hecho pasar ratos inolvidables.

Pepi

 

estimados todos:

Es muy interesante leer todo lo que ustedes aqui comentan, yo perdi la vista en mi adolecencia y recuerdo que aún estando hospitalizada mi madre y una de mis hermanas, me hicieron un regalo que me iba a servir para mi nueva condición ahora como persona ciega, fue mi vastón, mi reloj braille, mi regleta y mi alfabeto braille, todo esto en conjunto yo lo veía y lo tocaba y me preguntaba una y mil veces como esto me iba ayudar a aprender a caminar y aprender a leer de forma distinta a lo que ya yo conocia.

En fin que al poco tiempo me volvi a incorporar a la escuela y me encantaba hacerle margenes a mis hojas a donde tomaba yo mis apuntes, trataba yo de hacer uno diferente para cada materia y eso la verdad para mi fue una experiencia magnifica por que yo una cchica ciega se preocupaba por la estetica y la buena presentación de mis notas y quizá para los otros no era importante esto pero para mi si fue algo que me ayudo a comprender que todo lo que pudiera aprender para tratar de levar una buena calidad de vida, aún ciendo ciega como muchos todavía me dicen, era algo que alimentaba mi alma.

y el braille para mi si significa mucho!

Saludos

shakty

 

Hola a todos.

Pues aunque solo me he limitado a escuchar sus comentarios sobre este tema, quiero compartirles que dado a que yo adquirí la ceguera cuando ya había finalizado mi licenciatura, durante mucho tiempo solo había empleado el braille para rotular objetos. Quizás eso fue debido a que la lectura me resultaba complicada, inclusive tuve que aprender mediante el braille jumbo, después logré usar de manera satisfactoria el braille de tamaño estándar y después incursioné en el braille estenográfico, y todo lo logré en un periodo de aproximadamente un ciclo escolar, que corresponde a unos 10 meses.

El caso es que durante un largo tiempo limité mi uso del braille a la simple rotulación de objetos, y poco a poco su uso lo he ido haciendo más frecuente, obviamente por reconocer su practicidad y simplicidad contra sistemas de rotulación como los lectores de etiquetas y similares, que requieren necesariamente de algún dispositivo que consume energía eléctrica o de baterías y que, por la misma situación hace que la identificación de los objetos sea más tardada e inclusive costosa.

Pues el caso es que poco a poco aprendí a reconocer en el sistema braille, un gran aliado para todo tipo de tareas, y actualmente empleo de manera habitual el sistema en sus 2 modalidades (grado 1 y 2), e inclusive como en mi trabajo tengo una línea braille, pues ahor aintento emplearlo para realizar todo tipo de actividades de tipo informático, aunque debo confesar que en muchas ocasiones, prefiero la lectura mediante sintetizador porque nunca he logrado desarrollar una gran velocidad lectora, pero tal y como muchos lo han indicado en la lista y como se expreza en algunas obras o artículos que hablan de la lectura de ciegos, siempre disfruto mucho más de un texto cuando lo hago con mis dedos que cuando lo realizo con los oídos.

Finalmente comento que un uso que desde hace unos 2 o 3 años le he dado al braille, ha sido para rotular cuentos infantiles, ya que tengo una pequeña de 3 años 8 meses, y me gusta leerle algunos cuentos infantiles, y dicha situación, creo que ambos, la apreciamos mucho.

Y aunque en algunas librerías venden cuentos en sistema braille, lo cierto, es que prefiero rotular cualquier cuento que sea de su interés en lugar de limitarme a los pocos títulos existentes de manera comercial.

Pues les cuento mi experiencia y les mando cordiales saludos desde Xalapa, Veracruz, México.

Su amigo: alejandro Castro.

 

Hola a todos, hola Alejandro:

¡Los cuentos y los hijos!, otro de mis temas preferidos: le leo a mi hijo desde que tenía aproximadamente 2 años, y aunque ahora tiene más de 10, muchas noches me sigue pidiendo que le lea, yo creo que es una forma de comunicarnos absolutamente maravillosa, y que, además, ha permitido que sea un lector muy hábil y que aprecie realmente a los libros y revistas.

Aunque sólo fuera por ese uso, yo agradecería eternamente al magnífico Louis Braille.

Atentamente:

Laura S. de Ferro.

 

Hola Laura,

Mi sobrino tiene ahora 12 años, pero tuvo un hermanito el año pasado, ¡así que muy probablemente estaré repitiendo el ritual muy pronto! Pero después, si me da el corazón para deshacerme de tantos recuerdos de la infancia a los que vuelvo de vez en cuando... ¡seguiremos en contacto!

Un abrazo,

Vicky

 

Comparto la misma experiencia que Laura.

Añado que el primer cuento completo que leyó mi hija era una versión vista

braille y relieve que leímos juntas.

La ratita presumida.

Un saludo,

Carmen Bonet

 

Hola laura,

Yo he leído muchos cuentos a mi hija.

Si quieres envíame un mensaje privado y vemos si te ayuda que te busque

(creo que los conservo), textos en ficheros .txt ((de los que se leen con

el bloc de notas) o quizá en formatos anticuados, pero que con un poco de

trabajo se pueden poner al día..... eso sí, nada de figuras, nada de

relieves....

Te aseguro que lo hemos disfrutado, mi hija es una gran lectora y algo

quiero creer que influyó los cuentos que le leía a la hora de dormir.

Un saludo,

Carmen Bonet

 

Hola a todos:

Hay un aspecto del braille que no suele abordarse casi nunca cuando tratamos sobre sus posibilidades, y probablemente lo hagamos con razón porque estrictamente no se refiere ni a sus aplicaciones como método de escritura ni tampoco de lectura.

Me refiero a la constitución de los seis puntos para utilizarlos como recurso para realizar dibujo en relieve para ciegos.

Yo recuerdo todavía con agrado la sensación de dibujo en relieve que me producía una línea formada por una serie de letras c o del signo de dos puntos o el guión, con las que se separaba un título de su contenido correspondiente.

La línea a veces se hacía más gruesa, formándose por una serie de letras g o de los cuatro puntos inferiores, que correspondían al signo matemático igual, y en ocasiones se formaba por dos líneas paralelas conseguidas con la repetición de la letra x.

en cualquiera de estos casos sus extremos solían rematarse de distinto modo, mediante un punto algo separado de los otros, una letra c para estilizar el grosor de la sucesión de la letra g, o también colocando una o y su signo inverso, que le daban una impresión de relieve bien terminado.

La naturaleza del braille permitía y sigue permitiendo elaborar estructuras en relieve mucho más complejas, como amplios marcos donde incluir textos, enmarcados de títulos o rótulos, incluso encasillados semejantes a un tablero de ajedrez que podemos destinar a diversos usos gráficos para fines educativos o lúdicos.

el tema es mucho más extenso y las posibilidades de emplear el braille en la realización de dibujos en relieve son enormes, pero lo dejo aquí sólo expuesto, con independencia de que podamos seguir profundizando en ello más adelante.

Un saludo para todos:

Eutiquio

 

Hola Eutiquio:

Muy cierto lo que comentas, yo recuerdo también el placer que me producía el encontrar las letras de tinta, hechas con puntos en las revistas infantiles, eso me permitió, entre otros ejercicios, aprender el código de escritura visual. Y, claro, las carátulas que hacíamos, o nos hacían nuestros docentes, con las combinaciones descriptas...

Es una lástima que, con independencia de la máquina Perkins, muy popular en estos días por aquí, los niños no disfruten de realizar estos ejercicios de lectura y escritura...

Laura S. de Ferro.

 

Hola, eutiquio:ya se me había olvidado y tu comentario me ha hecho recordar lo mucho que me he entretenido haciendo cenefas y diferentes combinaciones de puntos con la perkins. Y eso que cuando accedí a esta máquina ya era adulta. Y sé de gente que ha hecho verdaderos dibujos con ella.

Tienes razón en que podría usarse para gràficos y supongo que alguien de la comisión braille sabrá cosas interesantes al respecto.

¿No serás tú de dicha comisión, ahora que lo pienso?

saludos

Paquita garcía

 

hola eutiquio:

yo me acuerdo que también hacíamos un dibujo, que probablemente habríamos visto en algún libro de braille con la perkins o la pauta, que era poner por ejemplo en el primer cajetín la y griega al revés, o al que prefiera le podemos decir los puntos uno, dos, tres, cuatro seis. en el segundo cajetín la y griega normal, y en el tercero los puntoss dos cinco. ibas repitiendo el esquema este a lo largo de la línea, y daba un poco una imagen del dibujo de una cadena, o algo así.

bueno, había varias cosas curiosas de este estilo, pero a lo mejor, temo pasarme de pesado describiendo esta especie de juegos que hacíamos con la pauta, o posteriormente con la pérkins.

ahora lo que sería curioso, es esperimentar con el braille de ocho puntos, a ver que salía de ahí.

un saludo de miguel, desde portugalete.

posdata, ¿qué tal va la recopilación de personajes ciegos en los libros?. espero que bien.

reitero mi saludo, y hasta pronto.

 

Hola Eutiquio y a todos:

es muy cierto e interesante lo que planteas, y de hecho en la adaptación de libros, sobre todo los de texto, en el Servicio Bibliográfico, a veces hay que recurrir a reproducir gráficos con el ordenador, a base de combinar letras que representan con sus formas y combinaciones el gráfico que se desea representar.

En otro orden de cosas, pero abundando en este tema, me gustaría desde esta lista rendir un sincero homenaje a Carmen roigg, que sin duda muchos conocéis, porque recuerdo que ella, en su revista infantil Trasto, tenía un apartado dedicado a que los niños lectores enviaran dibujos a la revista realizados con la perkins, y por cierto que había algunos muy logrados, concretamente recuerdo un árbol de Navidad precioso.

Saludos.

Alfonso

 

Hola Alfonso y todos: Siguiendo en esta vía que ha abbierto Carlos Andrés, y que está dando bastante juego, yo recuerdo que el primer texto donde aprendí alguna lección de Historia, en los cursos iniciales de Primaria, contenía bastantes dibujos relacionados con lo que se iba contando, y que después en textos posteriores no se insistía sobre ello. El librito de referencia, ya que era muy pequeñito, se llamaba "Mis primeros pasos", de Manuel Antonio Arias.

Saludos de: Antonio, desde Zaragoza.

 

Aunque restringido al campo de las Matemáticas, en mi obra "Braille y Matemática" (2004) recogí algunas aplicaciones con la máquina Perkins que hacía con mis alumnos de Secundaria: representaciones lineales, diagramas de Karnaugh, linealización de diagramas de sectores, plano cartesiano con matriz de puntos, diagramas de barras y bloques, funciones en escalera... Y algo sobre cuadros sinópticos y diagramas en árbol (mal llamados ahora "mapas conceptuales"), relaciones y mapas conceptuales.

A quien le interese el tema, podría encontrar las direcciones de descarga en PDF y BRA. Los textos en papel pueden conseguirse en el departamento de publicaciones de Dirección General de la ONCE o en el SBO (servicio bibliográfico de la ONCE).

José Enrique Fernández del Campo

Especialista en educación de ciegos

dirección de Educación. ONCE. Madrid.

91 5 89 48 55. efcs@once.es

 

Hola a todos,

Con nuestra pauta de hierro fundido (mejor que no te cayera sobre un pie),

hemos hecho todo tipo de dibujos. Desde escribir en espejo, es decir,

poniendo los puntos como se ven para leer, dibujos a mano alzada sobre la

misma superficie de la pauta, contornos de objetos, y utilizando la

rejilla, todo tipo de cenefas, simplemente bonitas por su forma....

Y otro tanto con la regleta Ballu con la que he escrito muchas cartas (de

muchas hojas), he puesto direcciones que han llegado a buen destino y he

hecho dibujos geométricos a montones.....

Un saludo,

Carmen Bonet

International Business Machines, S.A

c/Santa Hortensia 26-28; MADRID 28002

carmen.bonet@es.ibm.com; Ext 67707

 

Hola Carmen:

¡Hay, las cartas!..., qué tiempos esos donde, las tardes de los sábados, muchas veces, las dedicaba casi totalmente a responder las cartas de mis amigos de todo el mundo. Incluso, varios amigos españoles...

Era una verdadera delicia dejar en ellas los problemas, las ilusiones, y todo cuanto se nos pasaba por la cabeza...

Atentamente:

Laura S. de Ferro.

 

Hola a todos y en especial a carlos:

carlos, tengo ya prácticamente terminado un artículo y me gustaría mandártelo por si te parece adecuado para ponerlo en el apartado de tu web sobre asuntos relacionados con el braille, tal como propusiste que hiciéramos.

No sé si prefieres que lo mande a la lista o si será más apropiado para no cargarla en exceso que te lo mande a ti directamente y que los que esté interesados puedan conocerlo entrando en el enlace que sea.

el tema del artículo no es exactamente el braille, aunque sí en parte, sino que me he centrado en mis recuerdos sobre la caja de aritmética con la que a muchos nos enseñaron las primeras cuentas matemáticas, pero que también le dábamos usos más lúdicos y diversos.

quedo a la espera de tu criterio mientras le pongo el punto y final a lo que estoy escribiendo.

Un saludo para todos:

Eutiquio

 

Hola Eutiquio y a todos:

De forma un tanto colateral yo creo que has traído a colación otro tema bastante interesante para estos recuerdos braillísticos, la caja de aritmética. Ahí, de forma muy evidente y plástica, veíamos reproducidas las operaciones matemáticas, mejor que en la perkins o en cualquier otro sitio. Además, estaba la caja que combinaba los números braille por una cara, y los de vista por la otra, con lo que además aprendías los números visuales. Y, ciertamente, también era un buen recurso lúdico: yo recuerdo que muchas veces, cuando ya había terminado las operaciones, me ponía a hacer casitas con los números, o a veces a echar carreras con supuestos competidores.

saludos.

Alfonso

 

Hola:

Sinceramente no sé cómo no nos hemos muerto algunos con lo malo que dicen que es el plomo. Las primeras cajas de aritmética con las que yo aprendí y también jugué, tenían números de plomo que se iban ensuciando con el uso. Era notable la diferencia de los nuevos, cuando reponían, de los viejos, todos con una pátina mezcla de manos sucias y de lo que el propio plomo crease.

Las cajas en sí también eran de madera extraña y no demasiado fuerte, y se manchaban pringándose de los restos de plomo con lo que si además algunos nos metíamos a ve ces números en la boca para ir haciendo operaciones más rápido o por diversión y estamos aún vivos, bien el plomo no es tan malo, bien somos duros de verdad.

Yo conservo mi caja normal de plástico y digo normal porque luego estaban las de tres departamentos de números cuadrados. Ahí, dependiendo de la posición, se prepresentaban unos u otros en braille y no en grafía arábiga como ocurre en las de plomo tradicionales.

Recuerdo que durante mucho tiempo, cuando las cajas de plomo se iban sustituyendo ya por las de plástico, la gente guardábamos números porque para jugar al fútbol, otro entretenimiento de las cajas, nada había como un número de plomo aunque las porterías y los jugadores se hicieran con números de plástico.

Supongo que los que leen esto y estuvieron en colegio sabrán de lo que hablo, cómo hacíamos las porterías, estrategias etc. A mí, que odio el fútbol porque en Pontevedra lo teníamos como casi único compuesto del bocadillo religión a tope y fútbol en medio a parte de las hostias, malos tratos, y demás familia de lo que nunca escribiré un libro porque, entre otras cosas, parece que soy el único que se acuerda, a mí, digo, el fútbol de las cajas de aritmética sí me gustaba. Y las carreras que se hacían bien de abajo arriba o dando vueltas alrededor.

Y los que se acuerden de la jerga al menos los de Pontevedra de finales de los 60 y primeros 70, se acordarán del término BODA, referido a cuando se caía una caja y a parte de buscar todos los números, había que colocarla, que era un verdadero peñazo.

En fin: paso a modo 2.0 que esto de recordar para mí no es volver a vivir aunque no esté mal de cuándo en vez acordarse de las cosas de la infancia y adolescencia.

Saludos

Enrique Varela Couceiro

 

hola, yo estuvetambién en el colegio de pontevedra, al igual que enrique, pero entré en 1974. con respecto al tratamiento, tranquilos que luego paso a la caja de aritmética, deciros que si, algunos ausiliares digamos que eran un tanto violentos. pero bueno, volvamos a la caja de aritmética. añadiré que en nuestra época, estuvo muy en boga eso de jugar a los barcos, ese jueguito de efe cuatro tocado, efe cinco undido .....etc.

también hacíamos lo que llamábamos laberintos, y usábamos un número como muñeco o coche para recorrerlos.

también los había que jugaban a hacer como planos de casas, e incluso figuras geométricas para pasar el tiempo y todo eso.

lo malo, es que luego la caja de aritmética, había que recoger los números, para tenerla lista para el día siguiente.

en el terreno de las bromas un poco engorrosas, estaba también lo que nos contó enrique. era lo que en nuestra época llamábamos volcar la caja, que aún no siendo una tarea difícil, cuando tienes ocho o nueve años, eso lleva su tiempo, porque no se es constante a la ora de hacer las cosas, y la profesora estaba siempre encima para que ordenásemos bien los números, que alguna vez acababan por el suelo de la clase.

una cosa que para mí fue en su día una gran innovación, me refiero al pasar de la caja de números de plomo a las de plástico de varios compartimentos, fue que a algunas cajas, se les podía quitar el tablero donde se insertaban los números, y así ibas con la cuenta donde el profesor, sin tener que cargar con toda la caja.

otro instrumento que nos enseñaron pero no aprendí a manejar, es el ábaco.

¿álguien nos podría contar algo a cerca de esta forma de hacer operaciones matemáticas?.

bueno, va un saludo, y hasta pronto.

miguel.

 

Efectivamente; cuántos recuerdos asociados a la caja. El único castigo que me tocó en una clase me lo puso Don Benito, precisamente por una de esas "bodas" a las que alude certeramente Enrique, y que yo había hecho con los números en una clase de Matemáticas. Aparte de distribuirlos, como llamábamos a colocarlos en sus casilleros, me tocó estar de rodillas con los brazos en cruz sosteniendo un libro. Bueno; cosillas así.

Cuando me llevaron al colegio, a los siete años, mi maestro del pueblo ya me había enseñado a sumar y restar, con una caja de aritmética que nos prestó un ciego de la comarca, y a quien estoy muy agradecido. Porque, además, mis vecinos podían ver las demostraciones que yo hacía con los números realizando operaciones matemáticas propias de la edad. Cordiales saludos.

Antonio, desde Zaragoza

 

 

 

 

 

 
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