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  El Canto de la Espiga (Ventura Ruiz de Aguilera)
 




El Canto de la Espiga

Ventura Ruiz de Aguilera

A Eugenio María Hortos.

I

El cielo ya se cubre

de pardas brumas;

ya del otoño vienen

las frescas lluvias;

ya el buey al yugo

dócil se presta...

va a dar principio

la sementera.

II

A la tierra, en el grano

que desparrama,

el labrador confía

sus esperanzas.

Hasta que verlas

cumplidas logre

¡qué de trabajos!

¡qué de temores!

III

En el invierno, todo

morir parece;

las aves han huído,

los campos duermen;

los altos montes,

en nieve envueltos,

como fantasmas

se ven al lejos.

IV

En mayo, todo es vida;

tornan las aves,

los hielos se derriten,

las flores se abren,

y los sembrados

semejan olas

cuando la brisa

pasa y los toca.

V

A sazonar los trigos

viene en pos julio;

con su soplo de fuego

dora los frutos;

y entonces, dicen,

canta la espiga

lo que a cantaros

va la voz mía.

VI

Los bienes que en mí encierro

ponderar oigo;

mis granos los comparan

con granos de oro.

Más que oro fino

mis granos valen,

y que las perlas

y los diamantes.

VII

El hombre que paz tiene

con su conciencia,

más que la miel sabroso

mi pan encuentra;

como reñido,

con ella vive,

negro y amargo

me encuentra el crimen.

VIII

Yo soy la paz y el gozo

de las familias;

palacios y cabañas

me necesitan.

Año en que llenas

se ven las trojes,

todos respiran,

ricos y pobres.

IX

Si ha sido el año estéril,

veréis el hambre

recorrer las aldeas

y las ciudades;

madres que sufren,

niños que lloran,

penas sin cuento,

sonrisas pocas.

X

Aquel que por los hombres

subió al Calvario,

hizo de mi sustancia

símbolo santo;

pues si su sangre

figura el vino,

yo soy el cuerpo

de Jesucristo.

XI

En cada rubio grano

llevo escondidas

largas generaciones

de otras espigas;

que en pan trocadas,

son para el pueblo

germen de fuerza,

maná del cielo.

XII

Labrador, si ha de darte

la tierra frutos,

con sudor de tu frente

riega los surcos:

sin este riego

no esperes nunca;

las nubes solas

no la fecundan.

XIII

Hallará en su camino

la reja tosca,

matorrales, y abrojos,

y duras rocas.

¿Qué pensamiento,

qué noble empresa,

vence sin lucha

ni resistencia?

 

 

 
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