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  Carta a un Vecino Solitario (Puri Águila)
 

 

 

Carta a un Vecino Solitario.

Puri Águila

Estimado vecino:

Hoy va mi carta para ti, que tan cerca estás de mí, y sin embargo no nos conocemos.

Vivimos en el mismo rellano, en la misma casa, y a penas cruzamos unas palabras, cuando nos encontramos en el ascensor, pero hablamos por no callar.

-¡Buenos días! Parece que hoy hace buen tiempo… sí, ya dejó de llover… no hace tanto frío… Y así, sucesivamente, y nada más.

Esto pasa en las grandes ciudades, donde nadie se conoce, y se pasa al lado de la gente, sin mirar, ignorando qué problema o necesidad tiene la persona que se cruza con nosotros.

Pero, el colmo de la soledad, es no saber nada de quien pared por medio, comparte con nosotros, ruidos, silencios, sin saber nada de nada.

Tal vez, inmerso en el dolor por la pérdida de un ser querido, o por la enfermedad, o problemas que tal vez nosotros, podríamos ayudar a resolver, dando ánimos o colaborando de algún modo eficaz… Es una pena, que ancianos que viven solos, aparecen muertos en su piso, porque nadie los echó de menos, y cuando se dieron cuenta de su ausencia, ya era demasiado tarde.

En los pequeños núcleos de población, todos se conocen y se ayudan; formando algo muy compacto, e indisoluble, que es la buena vecindad. En las grandes ciudades, a pesar de sus aglomeraciones, y de que vivimos amontonados… al menor soplo de aire, nos dispersamos como hojas secas, como bandadas de pájaros asustados, los cuales buscan precipitadamente, sus minúsculos nidos, donde a penas se cabe, y no hay espacio ni tiempo libre, para pensar en los demás.

Por eso, vecino, nos refugiamos en internet, para poder comunicarnos, y atenuar nuestra soledad… Y ¿quién sabe? A lo mejor usted y yo tenemos las mismas aficiones y gustos, y si habláramos, nos podríamos pasar o prestar algún video, o libro, o viendo juntos alguna película o documental, podríamos intercambiar opiniones, comentarios… Pero eso es una quimera, cada cual permanecemos solos en nuestro apartamento, y si queremos establecer relaciones sociales, tenemos que recurrir al chat, o a lugares que están muy lejos de casa… habiendo tanta gente en este bloque de viviendas… pudiendo compartir, una buena charla, y una taza de mate o café… ¡Cuánto bueno nos estamos perdiendo, tal vez sin saberlo, por nuestra falta de comunicación!

Me dan ganas de echar en cada buzón de correos, una copia de este escrito, tal vez alguien respondería y la necesidad de comunicarse, se propagaría entre los vecinos que compartimos esta comunidad, tan cercana, y al mismo tiempo, tan lejana.

Un cordial saludo de su vecina

Puri.

 

 

 

 
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