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  Conversaciones de los Sonidos - Las Olas Quieren Saber (Jose Molina Torres)
 

 

 

CONVERSACIONES DE LOS SONIDOS

LAS OLAS QUIEREN SABER

JOSÉ MOLINA TORRES

 

Cuando tengo la oportunidad de recorrer alguno de esos hermosos, bulliciosos y relajantes paseos marítimos de nuestra geografía, mientras camino enfrascado en animadas conversaciones, recreando mi vista admirando los bellos paisajes del mar y dejando divagar mi imaginación, siempre me acompañan con su alborotada conversación las olas que cargadas de sueños y secretos se atreven ha sonsacarme los míos para almacenarlos quién sabe donde.

 

Sentado en la arena resguardado bajo la sombrilla, tumbado en la toalla dejando que el sol broncee mi piel, rodeado de murmullos de conversaciones de los mayores y del júbilo de los pequeños mientras juegan, andando por la playa al borde del agua recibiendo las caricias de las olas, contemplando cómo los niños construyen sus castillos de arena y que las olas juguetonas destruyen una y otra vez para poner a prueba su imaginación, y cuando me sumerjo en el agua, las olas provocativas y revoltosas me invitan a jugar con ellas mientras siguen hablando incansables contándome sus historias y queriendo conocer las mías.

 

Anoche, cuando al fin el sueño comenzaba a vencerme, no sé como, se posaron en mi almohada las olas del mar para hablarme entre susurros durante mi sueño. Hace ya algún tiempo que no te podemos salpicar, que no nos dejas que te contemos nuestras cosas y que no quieres compartir con nosotras tus recuerdos, sueños y fantasías; pero lo que más nos preocupa, es que no eres tú solo. No sabemos el motivo por el que desde hace algún tiempo la gente ha dejado de ir a las playas, ha cesado el ajetreo de los barcos, vemos que los restaurantes y los comercios de los paseos marítimos no abren sus puertas, nos quedamos sorprendidascuando observamos que la policía enfadada no deja a nadie tomar el sol ni bañarse, no le permiten a la gente hacer deporte ni caminar, y nos preguntamos una y otra vez qué es lo que pasa, no es normal que en unos días festivos que invitan al descanso hayamos estado tan solas y sin tener con quién hablar.

 

Preocupadas, nos preguntamos si somos nosotras las culpables de la soledad que estamos padeciendo. No creemos que nos hayan castigado por romper los castillos de los niños, ni por mojar a la gente cuando menos se lo esperan, por ser cotillas y querer conocer los secretos de todos, por provocar accidentes indeseados en la mar o por cualquier otro motivo que no alcanzamos a comprender.

 

Movidas por el afán de saber lo que ocurre, nos atrevemos a seguir sigilosas a los barcos de pesca que con sus marineros a bordo se dirigen a faenar. Nos llama la atención los semblantes serios y de preocupación de los pescadores, sus miradas alegres de antaño ahora se han vuelto taciturnas, ya no se escuchan esas alegres y animadas conversaciones y tampoco nos cuentan sus sueños e ilusiones con los que cada día se echan a la mar. Lo único que hemos podido saber es que trabajan con la tristeza como compañera, que les invade la preocupación y que están poniendo en riesgo su salud.

 

Sabemos que algo muy grave está ocurriendo en el mundo, tú ahora estás durmiendo y no nos lo puedes contar. Queremos , que pronto, muy pronto, vengas a la playa para que volvamos a mantener una larga conversación en la que nos cuentes lo que ha pasado, y así también nosotras podamos conocer la verdad de lo sucedido.

 

Necesitamos que la gente vuelva a la playa, que los paseos marítimos se pueblen de gente, que los comercios abran sus puertas, que los pescadores recobren su alegría y que grandes y mayores disfruten con nosotras. No sabemos por qué, pero estamos convencidas que cuando volvamos a compartir juntos nuestros días en la playa, vendréis acompañados de grandes penas, pero no os preocupéis, por que ahí estaremos nosotras para escucharos y arrancaros una sonrisa.

 

 
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